13 de enero de 2007

Problemas de perspectiva

Siempre se dice que todo depende de la perspectiva con que se vean los problemas. Lo que para alguien puede ser estupendo, para otros es un desastre. Todo esto para entrar en materia: el alza de las carreteras concesionadas.

Hasta ahora - y creo que voy a seguir siendolo - he sido un beneficiado con el plan de carreteras urbanas. Las uso ocasionalmente por lo que un gasto adicional de vez en cuando no afecta significativamente mi presupuesto y la maravilla de estar desde mi departamente en 15 minutos en el aeropuerto, en la Ruta del Sol o en la Carretera Panamericana justifica con creces el gasto adicional. Mas aun, ni siquiera estoy seguro que represente gasto adicional considerando que en el taco pago mas bencina y lubricante.

Sin embargo, una casualidad me permitió ver el problema de las carreteras desde otra perspectiva.

Exactamente el dia que el Ministro Bitran decía "usen las alternativas", mi hijo Pablo me pide que lo vaya a dejar donde un amigo que vive pasadito Quilin.

El recorrido hasta la Plaza Egaña tuvo el libreto habitual: un taco gigantesco hasta pasar Colon y un leve incremento de velocidad hasta la Plaza Egaña. Nada nuevo.

Entonces disfruté del gusto de subirme a Vespucio Sur. Una maravilla: 120 kilometros pegados hasta que apareció el letrero que informaba que a 400 metros debía sali a Las Torres, lugar indicado por mi hijo como punto de regreso al caos urbano.

Pero lo que me encontré fue un desastre: de las 3 o 4 pistas con que había corrido cuadras, caí a una "caletera", eufemismo con que se llama a una calle de pista y media (ya que no da para las dos) y además ocupada en parte importante por nuestra querida y eficiente locomoción colectiva.

Apretado entre el micro de turno y un muro de concreto de mas de dos metros que me separaba del paraíso que acababa de abandonar, intenté, simultaneamente, entender las explicaciones de mi hijo y buscar las referencias que me ayudaran a seguir las instrucciones.

La señalética brillaba por su ausencia pero, lo mas impactante, era que la carretera habia separado al barrio entre los de "este lado" y los "del otro lado" en forma inexorable. Cruzar de Berlin del Este al Berlin Occidental era mas facil que seguir las instrucciones de mi hijo.

Como el micrero no hacia ni amago de ayudarme a pasar a la derecha, perdí la - al parecer- cientounica oportunidad que me permitía, virando a la derecha, ir al barrio de la izquierda.

Asi, pese a que en una audaz maniobra logre cambiar de pista (insisto que eso es solo un decir) no tuve una nueva oportunidad de ir al "barrio de la izquierda". Asi que no me quedó otra que seguir por esta vía hasta Departamental lugar en que, en otra muestra de osadía, logré virar a la izquierda.

Lo que logré con tan hábil maniobra fue subirme a una nueva "caletera" que me trajo de regreso a Quilin. Mi recorrido fue de unas 10 o 12 cuadras, despacito, por ir detrás de la micro y no pasarme de la nuevamente cientoúnica via que me sacaría de la caletera rumbo a la casa del amigo.

Termino el cuento diciendo que llegamos a la casa del amigo, se nos instruyó en forma muy clara como regresabamos a la autopista y nuevamente disfrute de un rápido regreso a Las Condes.

Sin embargo, el resentimiento social que me quedó no se imaginan de que tamaño es. La autopista es fantástica si vengo de Las Condes o La Reina y voy hacia la carretera Sur pero, ¿mejoró la vida de aquel ciudadano de La Florida o Peñalolen (como el amigo de Pablo)? ¿Lo que pagó al apurar desde Grecia hasta Las Torres compensa el "muro de Berlin" que separa su barrio?. ¿Costaba mucho hacer mas expedito el paso de "este Barrio" al "otro Barrio"?. ¿Cuanto se alteraba el costo si tratabamos que fuese mas amigable?. Entonces, cuando el parroquiano de esos barrios dice que la autopista se hizo para los ricos, creo que tiene una fracción importante de razón.

Asi que - exceptuando al patudo de Naranjo que se subió al chorro a última hora - creo que es necesario que la Presidenta escuche lo que se le dice y lo coteje con las realidades. En definitiva el progreso solo es cierto cuando todos sentimos que dimos un paso adelante.

3 de enero de 2007

Haciendo resumen

Fin de año. Epoca de balances, resúmenes y pronósticos para el nuevo año, pero ¿que se puede decir que no se haya dicho?

Asi que buscando y buscando de que se podía hacer resúmenes, llegue a la conclusión de que si algo tenemos exitoso los chilenos es la infinita capacidad para encontrar motivos de frustración.

Durante años nos creimos los "ingleses de Latinoamérica" Los únicos que lograbamos mantener un sistema democrático por años. Los únicos en donde las instituciones "funcionaban". Los únicos en donde los gobiernos llegaban al final. Los únicos en donde los milicos no eran deliberantes (forma elegante en la que se trata de decir que no son golpistas). Llegó el '73 y descubrimos que no eramos nada de aquello que creímos ser: los milicos eran deliberantes (golpistas), las instituciones por efecto del miedo dejaban de funcionar y nuestro sistema democrático desapareció del mapa por un rato largo. Con un poco de masoquismo descubrimos en los textos de historia que nuestros milicos se habían metido en política mas veces de las que queríamos recordar.

Entonces nos creímos cultos. Ningun país de Latinoamérica nos llegaba ni a los tobillos. La gente preparada de los paises vecinos venía a estudiar a nuestras universidades. Tener 2 Premios Nobel de Literatura nos vestía no te digo como. Nuevamente la realidad nos pasó por arriba: las universidades chilenas ni siquiera aparecen en los rankings internacionales, los "pinguinos" nos recordaron que nuestra enseñanza media está entre pésima y un desastre y la farándula televisiva y los titulares de Las Ultimas Noticias nos muestran el nivelito al que hemos caído. Sin contar con que en el extranjero si uno dice que es chileno nuestro interlocutor pone las manos en los bolsillos por siaca.

En deportes somos los reyes del casi: casi Manuel Plaza, casi Martin Vargas, casi Fernando González y casi Colo Colo. Por no contar la infinita cantidad de partidos que hemos perdido en los descuentos del segundo tiempo.

Despues vino la belleza de la mujer chilena. Si no es por la Bolocco....

Y el vino chileno. Y las uvas. Y los kiwis. Y las paltas. Siempre tiene que haber algo que al final nos cague.

Despues nos creímos jaguares. Mientras los otros estaban a patadas con los piojos, Chilito crecía a otro ritmo. Llegar a Santiago era llegar a una capital europea. ¿Pero te das cuenta el progreso?. La realidad nos volvió a pegar despiadadamente: del optimista 6,2% de comienzos de año aterrizamos al mediocre 4,2% de Diciembre, los argentinos cortaron el gas y las hermosas carreteras ahora hay que pagarlas. Y mas encima, aunque la pega nos apeste, estamos cagados de susto de que nos echen. En depresión estamos "casi" batiendo el record y el 60% se declara infeliz

Luego salió la picardía del rotito chileno. El mismo pelotudo que no le pegaba ni al quinto bote ahora era el rey de los chistes con varios protagonistas: eran un alemán, un francés y un chileno. Eran un argentino, un peruano y un chileno. Mejor si el chileno era Pedro Urdemales. Siempre encontraba el truco con el cual calzarse a sus antagonistas.

Y nos creímos el cuento de la picardía criolla. Tal vez por eso nos resulta tan facil encontrar explicaciones para el MOP, Chiledeportes, El Jarron, el desmalezado, las facturas de Girardi, etc.

Tal vez para el pobre y frustrado chileno sea la única manera de ganar de vez en cuando...