17 de marzo de 2007

Políticos en diplomacia o políticas de diplomacia

Lo único que se me ocurre en defensa de Huepe es que los meses pasados en Caracas lo hayan empapado en el particular estilo de hacer diplomacia de Chavito y le haya hecho olvidar el "Manual del buen diplomático" y de yapa "El manual de Carreño", porque salir a copuchar conversaciones privadas no solo es poco diplomático, sino que cae en el franco mal gusto. Tambien cabe decir que fue bien machito: el que la caga se va y no agrava su falta dando explicaciones imbeciles.

Sin embargo el episodio reaviva la vieja discusión respecto a si los diplomaticos deben ser funcionarios de carrera o es simplemente otro peldaño de la carrera de un político exitoso.

Si la política exterior de un pais es un problema de Estado, no hay ninguna razón para que el diplomático sea un señor con ideas afines al gobierno de turno. Mas aun, es deseable que conozca lo que los abogados llaman "la historia de la ley", es decir, la génesis o la razón de ser de determinadas posturas y ello solo se adquiere con la experiencia y el estudio.

Por otro lado, lo habitual es que un pais tenga relaciones con paises que cuentan con los mas disimiles regimenes de gobierno, por lo que la afinidad ideológica con el gobierno propio no asegura un diálogo fluído con el gobierno del país al que se llega. Menos aun con los otros actores sociales con los que un buen embajador debe convivir.

Por otro lado, las mas de las veces, un buen embajador es aquel que hace un trabajo callado, poco vistoso y en el que los beneficios los recogen terceros y no él. Es decir la antitesis del político que vive de los exitos inmediatos y de la figuración personal.

Para completarla nuestra Cancilleria, cada vez que tiene la oportunidad, se llena la boca con la calidad de nuestra Academia Andres Bello, no solo como la cuna de nuestros diplomáticos de carrera sino que en el impacto que tiene en la diplomacia de la región.

Entonces, si nuestros diplomáticos de carrera al parecer son buenos ¿ por que los platos mas apetitosos están en manos de políticos?: En Italia, gozando de un dorado retiro que le permite escribir sus memorias está el Sr. Valdes. En Inglaterra, reponiéndose de un cancer y de un intrascendente retorno a la política nacional está don Rafael Moreno. En Grecia, la Sra. Prats. En Alemania, la Sra Hornkohl (espero que con ese apellido al menos hable aleman). En Francia, la Sra Pilar Armanet (tambien espero que el apellido le ayude). En la Republica Checa, don Marcelo Rozas. En Suiza, doña Carolina Rosetti. Probablemente, los embajadores en Islandia, Republicas Bálticas, Rumania y Bulgaria, son de carrera.

El año pasado en medio del lio de la energia, no estaba nada de claro quien era el dueño de las definiciones con Argentina: o el embajador (Sr. Maira) o el Canciller (Sr. Foxley). Al menos en esa vuelta ganó el conducto regular.

¿Seguimos con los agregados?

Esta claro que los agregados culturales se obtienen por canje publicitario. Primero Ana Maria Palma, luego Bastian Bodenhofer y enseguida la Srta. Rivadeneira. Como tampoco cuentan con recursos, ni aunque se le ocurran ideas geniales, su aporte es ínfimo. Me diran que los 3 son actores ¿pero ese solo hecho los califica para el cargo?

Que pasa con los agregados comerciales? ¿Que queremos de ellos?

Y con los agregados de Prensa?

No voy a comentar sobre los agregados militares porque esos si que consiguieron que la pasadita por una embajada esté en el curriculum. Es cosa que vean las biografías de los Comandantes en Jefe (y no solo de los últimos).

Como es probable que alguien me diga que algunos políticos lo han hecho fantástico como diplomaticos, me pongo el parche antes de la herida ¿y que pasa cuando alguien lo hace pésimo?. Supongo que el de carrera tendrá el cuidado de no botar un curriculum de un dia para otro ¿pero cual es el costo del político? . Lo llaman a Santiago y al cabo de unas semanas el tema se olvidó y ya es candidato para algo.

Me faltaba el turismo con cargo al Congreso. Alli democraticamente se reparten las invitaciones para que vayan todos y nadie salga pelando a los del lado del Gobierno. Si solo se tratara de plata tal vez no sería tan terrible y lo cargamos a la cuenta "costos de la Democracia", pero desgraciadamente algunos se toman en serio este rol de embajadores y no resisten la oportunidad de salir haciendo declaraciones. El numerito de los que fueron a Bolivia todavia lo tengo fresquito.

En definitiva, pareciera ser que las claves están en la prudencia y la discreción. Pero pedirle eso a un politico es como mucho.

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