11 de marzo de 2007

Un cuarto de gobierno

¿Como se puede hablar con una pizca de humor del primer año del gobierno de la Sra. Bachelet?. Creo que para ver el lado gracioso de este primer año se requiere de un sentido del humor francamente extraordinario que, desgraciadamente, yo no tengo.

Tratemos de resumir

En lo económico nos encontramos con el crecimiento mas pobre en varios años. Despues de anunciar con bombos y platillos un crecimiento del 6% terminamos con un escualido 4,2%. Pese a que nunca el país ha tenido los ingresos por venta de cobre que hemos tenido este año. No solo no se gastó el dinero tampoco hay proyectos para direccionar los excedentes. Pese a que el Ministro está a punto de presentarnos el tercer plan de crecimiento, todo hace suponer que 2007 tenderá a repetir los guarismos del 2006.

En lo político, la coalición de Gobierno ha sido un completo caos. Sale mas corto contar las veces que se logró actuar "concertadamente". Las mas de las veces cada uno opinó lo suyo y cada cual hizo lo que creyó mejor para sus propios intereses.

En lo ético, lo que parecían episodios aislados de corrupción, ahora parecen ser parte de planes elaborados por "operadores políticos" que solo responden ante intereses particulares o, en el mejor de los casos, al beneficio de "la causa". La frasecita "pienso PPD" deberá quedar en los anales de la estupidez.

Aunque en nuestro regimen presidencial se ha hecho casi un dogma el poner al presidente por arriba del bien y del mal, en este Gobierno el "blindaje" de la Presidenta pasa a ser un descarado "lavado de manos". Ya la salida de Zilic en la crisis de los pinguinos apuntó para ese lado, pero el desparpajo con que la Presidenta hoy esquiva cualquier responsabilidad política en el lanzamiento del Transantiago, raya en el caradurismo.

En politica internacional, nos compramos gratis un bochorno porque la señora no quería ir contra su amigo Chavito. Por su lado, Kirchner sigue haciendo lo que quiere y los tratados de abastecimiento de gas descansan en paz. Las sonrisas con La Paz continuan, pero los problemas no se arreglan. Con Peru el pololeo duró poquito y todo hace suponer que las cosas se agudizarán.
El Gobierno "cercano" dio su mejor demostración con Transantiago: en el lanzamiento de una de sus tareas emblemáticas, la Presidenta optó por sus vacaciones. Hoy sale haciendo declaraciones extemporaneas, vacias, populistas y - lo peor - carentes de toda lealtad hacia sus colaboradores.

El mejor indicador de la pésima gestión presidencial, es que antes del cuarto de su Gobierno ya todos están pensando en quien la reemplaza. Gracias a Dios el gobierno es de solo cuatro años. Tal vez hablar de un cuarto de gobierno resulta mas adjetivo de lo que se cree.

Sin embargo debemos conceder a la Presidenta que ella no buscó el lugar en que está. Simplemente es el resultado de que dirigentes y electores privilegiaron las encuestas y una bonita sonrisa. Espero que en 3 años mas, los criterios de selección sean un poquito mas exigentes.

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