19 de agosto de 2007

Como siempre

Y una vez mas llegamos donde siempre.


Parece que este es un sino trágico de quienes vivimos en nuestro querido Chilito: Siempre terminamos llegando donde siempre, y como siempre, seguimos sin encontrar los caminos a seguir.


Monseñor dejó la mansa pelota con su novedoso pero etereo concepto de "sueldo ético". Lo que está claro es que al parecer el trabajo pastoral no tiene muy ocupado a Monseñor, ya que tiene tiempo de sobra para ser componedor de negociaciones sindicales y ahora de consejero económico. Lo triste, mas allá de las "barbaridades" es que, de acuerdo a La Tercera, esta florida declaración de Monseñor tiene mas de "reposicionamiento en el mercado" que de real interés por los problemas económicos.


Pero mas allá de las intenciones, lo concreto es que lo que en el papel es una "buena idea" en el momento de llevarla a cabo se encuentra con las eternas limitantes de la economía: ¿Cuantas empresas pueden realmente pagar el sueldo ético?, ¿Quien pagará la diferencia?, ¿Cuanto es la diferencia y de donde salen los recursos?, ¿Como evitamos que los frescos de siempre se suban pr el chorro?.


Entonces volvemos a los viejos conceptos de educación, productividad e innovación tecnológica. Me atrevo a apostar que el "sueldo ético" será historia en menos de 3 meses.


Para completar el cuadro, esta semana el canal 13 destapó que detrás de una llorosa campaña de beneficencia había un lote de frescos que la estaban cortando con cincel.


Frescos habrá siempre, pero nuevamente llegamos a la querida "supervisión estatal".


¿Han intentado crear alguna vez una institución sin fines de lucro?.


Pues ese dia deberán juntar un infinito número de papeles y llevarlos a una diminuta unidad dependiente del Ministerio de Justicia. Alli un señor, probablemente abogado, hará algunas preguntas respecto a los motivos de la corporación y los integrantes del directorio y, luego, de varios meses de espera, dará la autorización de funcionamiento. De mas está decir que nadie visitará las instalaciones de la naciente corporación y con suerte mirarán el DICOM de los directores.


A contar de ese momento el Ministerio de Justicia se olvida del tema. Nunca mas deberá presentarse un balance, nunca aparece un inspector por la corporación, nadie preguntará por los cambios en el directorio y, lo peor, nadie se preguntará si la corporación está cumpliendo el fin para la que fue creada. Ni tan siquiera una FECU


A los que tengan curiosidad sobre el tema les puedo contar al menos 3 casos con pelos y señales.


Entonces, ¿para que sirve el control de Ministerio de Justicia? ¿Cuantos empleados tendría que tener esa unidad para controlar las mas de 20.000 corporaciones que existen hoy en Chile?.


En resúmen, seguimos viviendo en el peor de los mundos: aquel en que todos reconocemos que el mercado tiene imperfecciones, pero que los contralores tiene aún más. Y no arreglamos ni uno ni el otro.

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