10 de agosto de 2008

Honorables contradicciones

Nos dejó, tras dura lucha contra el cancer, el Diputado Juan Bustos. No lo conocí mas que por las escasas oportunidades que salió en la prensa, pero a su muerte, una vez mas y no podia ser de otra forma, nuestra clase política nos da una muestra de las tremendas contradicciones que tiene en su quehacer.

Don Juan no fue un diputado vistoso. Por el contrario. Si no hubiese sido el Presidente de la Cámara tal vez su muerte habría pasado piola. Es probable que la mayoría de los chilenos ni siquiera supiera a que distrito representaba.

Al parecer, tal vez por su formación jurídica, Don Juan supo para que lo habían elegido: Para trabajar calladito revisando que las leyes que se promulgan esten bien hechas.

Y eso que parece obvio, fue lo que le llamó la atención a la clase política. Todos, cual mas o cual menos, elogiaron su laboriosidad, su acuciosidad, su profesionalismo y ¡o paradoja! la capacidad de trabajar en buena forma con personas que no pensaban como él. Pero ¡Por Dios! ¿no se supone que todos deberían trabajar en esa misma forma?.

¿Por que lo que es bueno cuando debemos despedir a un diputado, no es la norma de trabajo de todos los dias?

No suelo estar de acuerdo con Doña Michelle pero parece que tiene razón cuando dice que nos hacen falta muchos Juan Bustos.

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