El embajador en la Republica Checa, Sr. Marcelo Rosas, es destituído por ordenes de la Presidenta por ponerse a opinar respecto a la Cumbre de Lideres Progresistas.
La primera reacción - y fue la del Sr. Rosas - fue que esto atentaba contra el legítimo derecho de un ciudadano a opinar respecto a lo humano y lo divino. Mas aun, despues de leer la columna del Sr. Rosas, un tiende a encontrarle razón en varios de sus comentarios.
Pero una vez mas un diplomático olvida -ya lo habian hecho Luis Maira y Claudio Huepe- la regla fundamental de un buen diplomático : la discreción. Y lo olvidan porque los 3 protagonistas de la historia no son diplomaticos de carrera sino que politicos premiados por sus buenos oficios.
Por que Rosas habría de guardar compostura cuando su prestigio lo alcanzó en la revista Hoy, diciendo lo que nadie se atrevia a decir?
Por que Rosas no habria de tener una columna de opinión si al fin su profesión es el periodismo?
Mientras sigamos teniendo parte importante de nuestra diplomacia en manos de aficionados nos seguiremos encontrando con numeritos como el que acabamos de ver. Tal vez seria bueno recordar que no hay diplomacias mas eficientes que la del Vaticano y la del Reino Unido, ambas altamente profesionalizadas.
Tal vez fue otro periodista que hizo decir a la Presidenta que estaba en el Golfo Pérsico en un estado arabe
Tal vez fue otro aficionado que hizo salir corriendo a la Presidenta a su encuentro con Fidel
Tal vez sea bueno repartirle a todos los diplomaticos esa frasesita que dice que "uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras"...
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