Debo confesar que estoy seriamente preocupado del estado de salud mental de nuestro país porque percibo síntomas de una histeria colectiva galopante. Tema que se pone sobre la mesa genera reacciones y declaraciones cual de todas mas destempladas. Si a eso le sumamos que detrás todo fenomeno social seguro que hay una conspiración, entonces tenemos clarita la evolución de la noticia
Partamos con el terremoto de Febrero 2010.
Que el tema fue complicado, lo fue. No todos los días hay un terremoto de esa magnitud que de alguna manera le pega a un tercio de la población.
¿Pero era necesario que la televisión estuviera trasmitiendo las 24 horas “desde el lugar de la noticia?. ¿Era necesario que se entrevistara a cuanta señora estuviese a tiro de cañon, o mejor dicho a cable de micrófono?.
Pasaron los días y, como era obvio, los problemas no se resolvían en horas. Entonces tuvimos sesudos análisis para explicarnos que las mediaguas iban muy lento, después que no eran lo suficientemente aguantadoras y finalmente que no contaban con las comodidades necesarias ¿es que alguien en serio pensó que iba a tener una casa confortable un par de semanas del terremoto?
En el medio, obviamente hubo cincuenta interpretaciones de porque doña Michelle demoró la salida de los milicos a la calle
De ahí nos pasamos a los problemas de las construcciones.
Si uno es objetivo, el daño provocado por el terremoto es muy bajo. De los 600 muertos, la mitad los aporta el tsunami y de estos, la mitad los aporta la isla Orrego de Constitución. Pese a la magnitud del sismo, salvo casos emblemáticos, la mayoría de las casas y departamentos aguantaron el impacto incólumes. Pero igual salieron voces a revisar las normas de construcción, a establecer sanciones para los culpables, a crear nuevos organismos fiscalizadores....sin detenerse a mirar que todo ello ya existía.
Y llegaron las eleciones de la ANFP...
Nunca creí que la determinación de un entrenador de futbol fuera tan relevante para el futuro y el desarrollo del país. La salida de Bielsa no solo nos dejaba sin entrenador, perdiamos la esperanza y el faro que iluminaba el camino. Obviamente su salida, no podía ser provocada por razones imputables a un proyecto o a relaciones humanas dificiles, solo podía ser un complot del Gobierno y de los poderosos. Nunca logró demostrarse ni tibiamente la participación de Piñera, pero las encuestas lo condenaron.
Y llegaron los mineros.....
Otra vez la televisión nos dio un atracón de mineros: los avances del rescate, la vida de cada uno de ellos, todos los conflictos familiares y el día del rescate, emisión durante las 24 horas de los pormenores del “evento”. Obviamente hubo una conspiración para elegir el momento en que los encontraban, el momento en que los sacaban y cada frase que se decia era analizada cuidadosamente.
Por razones de espacio nos saltaremos un par de eventos mas y llegamos al terremoto de Japón
Nuevamente las mismas preguntas ¿era necesario que la televisión estuviera todo el santo día con ese único tema? ¿cuanto contribuye la televisión a la histeria colectiva con sus reiterados “llamados a la calma de la ciudadanía”?. Al fin las consecuencias (un eventual tsunami) lo íbamos a tener varias horas después....
¿Por que era necesario suspender clases o trabajos en una localidad que recibiría el eventual tsunami a las 22 horas?. Pregúntenselo al alcalde...
Era necesario desplazar a 500.000 personas?. Alguien me dirá que si el tsunami hubiese llegado mas grandecito nadie estaría haciendo la pregunta. Acepto que como ensayo pudo tener algunas virtudes, pero igual me parece exagerado.
Y entonces falló Fukushima...
Y entonces la histeria chilensis llegó a su extremo...
¿Como vamos a pensar en Chile tener plantas nucleares después de lo ocurrido?. Repito, el problema es “pensar”. No hay ningún proyecto que tenga una remota expectativa de concreción antes de 5 años como mínimo. Pero los chilenos no podemos pensar....
Nuestro iluminado Presidente del Senado declaró que si algún día teníamos planta nuclear esta debía tener el nombre del Presidente que la autorizaba, lo que no me pareció que lo plantease como un reconocimiento.
Después en otro arranque de genialidad se le ocurrió que debemos llamar a plebiscito para decidir si debemos tener “algún día” platas nucleares. Como si la democracia fuese el crisol de todas las verdades
Obviamente, la conspiración estaba en el silencio del gobierno japonés, en los intereses económicos de las empresas dueñas del reactor, en los yankees que nos querian vender su tecnología y en los miles de muertos que han provocado los reactores (sic) y que todos han escondido bajo la alfombra.
Elementos técnicos, o simplemente constatar el nivel de generación electrica que se obtiene por esta vía, sería pedir demasiado. Mas aun cuando los acerrimos adversarios a las plantas nucleares son los mismos que estaban contra las termolectricas y en contra de Hidroaysen.
Tal vez sea el momento de empezar a evaluar las posibilidades de Alaraco para futuro presidenciable....
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