El último fin de semana se publicaron en diversos medios de comunicación la nómina de aquellas personas que deberán cumplir funciones de vocales de mesa en la próxima elección del día 11 de Diciembre.
Como es habitual, esta publicación originó muchas caras largas y resucitó, por enésima vez, la discusión de si este servicio debe ser remunerado. La respuesta de la autoridad no se hizo esperar: no hay dinero para ello.
Para que tengamos una idea de lo que estamos hablando he decidido ponerle algunos números a esta historia
Las mesas receptoras de sufragios a lo largo de todo el país son un poquito menos de 33.000. Estas mesas funcionan en el óptimo con 5 vocales y en el mínimo con 3. Así, el día 11 de Diciembre, un grupo de chilenos que estará entre los 99.000 y los 164.000 trabajarán obligados para que el acto cívico se pueda llevar a cabo.
Si a los vocales de mesa se les pagara el equivalente a un día laboral a salario mínimo, este pago sería del orden de los $6000 ($130.000/22).Agreguémosle una colación de $3.000 (sanguchito, un par de bebidas, un paquete de galletas) y llegamos a un costo vocal de $9.000. Como esto estimulará la presencia de los vocales voy a suponer que todas las mesas tiene sus 5 integrantes. Resultado final para el Fisco:1.476 millones de pesos.
Y eso es mucho o poco?
Comparemos.
El Servicio Electoral informó hace unos días que el costo de las elecciones del día 11 de Diciembre para esa repartición asciende a la suma de 4.000 millones. Esa cifra no incluye los costos en que incurren Municipalidades, Ministerio del Interior, Fuerzas Armadas y todo el resto del aparato estatal que algún rol juega en esta historia.
La ley de financiamiento de los partidos políticos obliga al Estado a reponer los gastos electorales hasta por un monto de UF 0.015 por voto recibido. Si consideramos que en la ultima elección presidencial los votos validamente emitidos fueron del orden de los 7 millones, el Fisco repondrá a los partidos políticos una suma parecida a 1.900 millones de pesos.
Pero todos sabemos que ese no es el costo real de una campaña electoral. Una campaña discreta pero decente a diputado cuesta a lo menos 40 millones de pesos. Una campaña senatorial en iguales condiciones no se baja de los 250 millones. Hablar de presidenciales nos pone en los miles de millones.
Entonces hagamos algunas sumas:
En diciembre se eligen los diputados de 60 distritos. En todos los distritos van a lo menos 4 candidatos (Con los regionales y la izquierda pueden llegar a 8). Como no todos candidatos están jugando en serio, vamos a suponer el gasto de 3 candidatos a nivel discreto, esto es, 120 millones por distrito. Total nacional: 7.200 millones de pesos.
10 circunscripciones senatoriales están en juego, también con al menos 4 candidatos. Como en este caso el tema de los “protegidos” es mas evidente, vamos a suponer que solo 15 de los candidatos están dispuestos a hacer la campaña discreta: 250 x 15= 3.750 millones de pesos
En la presidencial nos vamos a ir suavecito: Solo 1000 millones por candidato (promedio). Total de la presidencial: 4000 millones
Costo total de los candidatos: 14.950 millones de pesos
Costo del SERVEL 4.000 millones de pesos.
O sea, pagarles a los vocales el valor casi simbólico propuesto al comienzo representa tan solo aumentar esta danza de billetes en un 7-8%.
La pregunta del millón es ¿por que los mismos políticos que están alegremente dispuestos a gastar en la campaña mas de 20 mil millones de pesos, encuentran tantos reparos en pagar 10 modestas lucas a un grupo de chilenos que se va a sacar la cresta un día entero?
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