13 de diciembre de 2006

Funerales a la chilena

Si a alguien- por un inexcusable descuido- aun le quedaban dudas respecto al grado de farandulización de nuestro país, lo ocurrido durante estos últimos 10 días en torno a la muerte del inefable Tata deben haberlo convencido.

El show partió con el prestigiado periodista don Alejandro Guillier quien, por obra y gracia del Espiritu Santo, adquirió una especialización en enfermedades cardiovasculares que le permitió opinar con toda solidez que "ninguna persona de 91 años sobrevive a un infarto al miocardio". El único problema fue que don Alejandro lo decía en tono de duda y terminó siendo profeta.

Luego el grotesco espectáculo de los bebedores de champaña de la Plaza Italia. Una cosa es que don Augusto no nos simpatice, otra cosa es esbozar una leve sonrisa al enterarnos de su muerte, pero una muy distinta es salir con una botella de champaña a celebrar su muerte a la plaza pública. No recuerdo ningun episodio similar: ni los españoles con Franco, ni los portugueses con Oliveira Salazar, ni siquiera Somoza. Al parecer los ingleses de latinoamérica, nos hemos convertido en los hooligans de latinoamérica...

Despues, los arranques histéricos de las señoras pinochetistas en el Hospital Militar: cargaron contra carabineros, contra la prensa, contra los políticos de derecha que aparecieron por alli y contra cualquier oficial de Ejercito que tuviese la mas mínima traza de "traidor al general". A la hora que a don Augusto se le ocurre azuzar a estas viejas durante su gobierno, los muertos del Informe Rettig habrían sido hartos mas.

Al respecto premio especial a Doña Luz Guajardo. ¡Si es un tanque la dama!. Respecto a ella tengo una duda: o la contrata la empresa constructora en el area de demoliciones o la contrata Izurieta para las tropas especiales. La dama con entrenamiento y un garrote llega a Washington antes que la paren.

Luego la comedia kafkiana respecto a si Pinochet fue Jefe de Estado. Pinochet obviamente que fue Jefe de Estado y prueba de ello es que hoy los chilenos cumplimos leyes que llevan su firma, prueba de ello fue que entregó en un acto público la banda presidencial al Presidente Aylwin y, mas aun, en tal calidad - y no en su calidad de ex comandante del Ejército - fue que se desempeñó como Senador vitalicio por algunos años.

Acepto que la decisión era de la Presidenta. Acepto que no era una decisión facil, pero, ¡por favor! la calidad de Jefe de Estado no se adquiere por el hecho de ser electo democráticamente, sino por el control que ejerce sobre la nación. Que lo digan los reyes y todos los dictadores- de todo pelaje- que son recibidos con honores en eventos diplomáticos.

Luego la semblanza del Ministro del Interior: "Pinochet es el típico dictador de derecha". ¿Que los dictadores de izquierda cuentan con características que los hacen mejores?.

Continuamos con el episodio del escupitajo. Que el señor nieto del general Prats tenga fundadas razones para odiar a don Augusto, lo entiendo, pero ¿tenía sentido lo que fue a hacer?. Fuera de ser una rotería y un despropósito, me encantaría saber que habría pasado con él si en vez de agarrarlo la policía militar lo agarra doña Luz y alguna de sus amigas. Hablar de homicidio habría sido misericordioso, porque esas viejas lo habrían matado a mordiscos.

Llegamos al nietecito y su discurso: se llama Augusto Pinochet, es hijo de Augustito, es milico ¿cabía esperar un discurso criterioso?. Lo que natura no da....

Lo que queda clarito es que el próximo idiota que diga que estamos en "un país reconciliado" hay que mandarlo de humorista al Festival. Por otro lado, con el espectáculo que dimos para afuera la próxima vez que salgamos mejor lo hacemos con pasaporte ecuatoriano, para no pasar verguenzas...

Para terminar, una adivinanza: ¿saben por que a don Augusto lo cremaron?...... Para que se fuera aclimatando.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Lucho: aunque no comparto la mayor parte de tu comentario, un país indiferente y una reconciliación basada en la paz de los cementerios, me parecen mucho más graves como sintoma (equívoco) de salud del alma nacional. Lamentablemente cuando se siembran vientos ( y qué vientos) se cosechan tempestades.
Saludos
Toño Lara