17 de junio de 2007

Pero ¿que hiciste, Luchito?

En las últimas semanas hemos sido testigos de una campaña en contra de Luis Ajenjo que, por su virulencia, resulta muy dificil de entender.


En primer lugar, no estamos hablando de una empresa sólida que haya sido llevada al desastre por los malos manejos de Lucho. Muy por el contrario, estamos hablando de una empresa que era un cadaver económico desde hace muchos años y que en el período que estuvo bajo la administración de Ajenjo, vivió momentos que nos hicieron suponer quer podría haber un renacer de la empresa. Personalmente, he sido un usuario mas o menos seguido del tren hasta Chillan y este medio constituía una buena alternativa en viajes relámpago a las sucursales.


En segundo lugar, Lucho no era el Gerente General, era el Presidente del Directorio. Por ende, su responsabilidad era mas política que de gestión. Además, esa responsabilidad la compartía con los restantes directores. En las últimas semanas he visto a Lucho responder preguntas periodísticas que debieran ser respondidas por el Gerente General, o incluso por un Gerente de Area, y no por el Presidente del Directorio. Despues de semanas en los titulares, del Gerente General de la época ni siquiera conozco su nombre.


Quienes llevamos algunos años en las empresas sabemos que los informes de los Auditores no son palabra divina. En el caso de EFE ello es válido también para la Contraloría. Los comentarios de los contralores deben ser analizados en su contexto: cuando se dijieron, que medidas tomó la empresa antes y despues de estos comentarios, que alcances tienen, si abordan fallas de administración o detectan situaciones presuntamente delictuales.


Pero aunque parte importante de los comentarios fueran validos desde el punto de vista del control administrativo, nada hace presuponer que la Contraloría hubiese detectado acciones sospechosas por parte del Presidente del Directorio. Y si lo hizo tampoco tomó acciones en tal sentido.


¿Entonces por que el ensañamiento es tan fuerte?


Hoy un parlamentario sale "denunciando" que EFE no consideró (en realidad desea expresar que Ajenjo no consideró) una propuesta de trenes chinos mucho mas baratos que los usados españoles. Pero, ¿el precio es lo único que debe tomarse en cuanta al adquirir un activo de gran valor?. Si es por eso deberíamos denunciar a todos los compradores del F16 que es mas caro que el avion sueco. ¿Y la compatibilidad con la tecnología de la empresa?, ¿y los repuestos? ¿y la forma de pago?. No se si Lucho tomó una decisión de administración bien o mal, pero al menos la forma en que se enfoca la critica es incorrecta.


Tambien Ajenjo es responsable de que los trenes comprados no funcionaron. ¿No funcionaron por que?. ¿No funcionaron nunca?. Me cuesta mucho creer que haya sido Lucho quien hizo la evaluación y revisión técnica de las maquinas adquiridas, entonces ¿por que ese señor ( o señores) no aparecen para nada?.

Como todas las criticas de administración no fueron suficientes (insisto, ¿y que se hicieron los gerentes?) ahora han comenzado los ataques personales. Que Ajenjo cobró en mas de un Directorio , pero ¿ello es decisión de él?. Supongo que alguien contrató a Ajenjo y le dijo cuanto y como sería remunerado. Aqui nadie dice que la Contraloría hizo la vista gorda o no se dio por aludida.

No voy a decir que Lucho no cometió ningun error durante su gestión - simplemente porque en administración el único que no se equivoca es el que no hace nada - pero tampoco creo que su gestión haya sido desastrosa. Entonces, ¿por que él es el único culpable? y ¿por que los Gerentes pasan piola?

Sin embargo, lo que mas me ha llamado la atención es la soledad de Lucho. Cuando estalló el escandalo Mop Gate, mayoritariamente los politicos concertados salieron en defensa de los involucrados. Aunque fuese un tibio "esperemos analizar los hechos". En el caso de EFE el silencio se ha sentido.

Por contraste, ¿alguien ha culpado al Presidente de Celco de la contaminación del rio Mataquito?


16 de junio de 2007

Democracia de mercado

El sistema democrático chileno es algo que no deja nunca de causar asombro. Asi la tan vilipendiada "democracia protegida" de Pinochet fue rapidamente adquirida por los demócratas que llegaron despues los que, con ligeras variaciones, obtuvieron que el sistema convirtiera a los señores parlamentarios en algo levemente inferior a "casi vitalicios". La única manera que un parlamentario pierda su curul es que se enemiste severamente con la maquina del partido y sea borrado de la lista de elegibles. Que se vaya por decisión popular, es casi imposible.

Pero ahora, tal vez por la influencia que tiene el mercado en otros campos sociales, incorporamos reglas de mercado a la tramitación de los proyectos.

Antes, en la democracia imperfecta de antes de los 70, los proyectos pasaban si el Gobierno tenía mayoría parlamentaria: Ningun parlamentario que posara de gobiernista iba osar decir lo contrario que su Presidente, ningun parlamentario de oposición iba a otorgar facilmente su voto a una iniciativa del gobierno. Todo ordenadito. Nadie se salía de madre. Al fin, todos eran disciplinados y leales militantes de algún partido político.

Hasta el que se salía de un partido, ligerito se sumaba disciplinadamente a otro. La política era una acción colectiva, jamás individual.

Si por alguna extraña razón la oposición apoyaba el proyecto, esto era por efecto de negociaciones llevadas por la directiva respectiva en forma directa y que despues se reflejaba en una clara e indiscutible instrucción

Ahora cada parlamentario se manda solo. Aunque haya tapado el distrito con fotos abrazado con el Presidente ( o el candidato opositor, si es el caso) ahora, ya electo, el se reserva el derecho a decir y opinar lo que se le da la real gana. Al fin para eso conquistamos la libertad.

Como decir que somos unos indisciplinados suena feo, es preferible decir que son "díscolos", "rebeldes", "disidentes" y otro número interesante de palabras bonitas.

Pero ahora, tras 20 años de democracia, incorporamos otra variante del mercado: el precio. No vamos a votar de una u otra forma por lealtad con nuestro lider, por adhesión ideológica o por orden de partido. Ahora la pregunta del millón es "como voy yo ahi".

- Mire señora Presidenta , Ud. tendrá mi voto solo si de una vez terminamos el puente sobre el rio Kwai.

- Mi voto estará condicionado a que se entreguen XXX millones de dolares a mi Región

- Yo voto por Ud solamente si al hospital nuevo le ponemos una plaquita que diga "Construido por iniciativa y esfuerzos del honorable senador González".

¿Que el cambalacheo es malo? ¡no importa!. ¿Que el espectáculo es grotesco? ¡Que mas da!

Por eso la actitud de los senadores Frei y Ominami me parece super aplaudible: Han dicho con trasparente claridad las condiciones técnicas que debe tener el proyecto para ser aprobado y los controles asociados a esta entrega de dinero. No han puesto precio a su voto, han puesto condiciones lo que me parece bastante mas serio.

En todo caso, creo que esto podría abrir algo interesante: los parlamentarios a partir de la próxima elección no se eligen, se licitan

9 de junio de 2007

Locos bajitos bajo control

En tiempos de nuestros abuelos se decía que "la letra con sangre entra" y, por ende, una parte - y una parte grande - de la educación se basaba en varillazos, reglazos, correazos y coscachos surtidos.

Nadie va negar la crueldad del sistema, pero parece que la humanidad fue capaz de resistirlo por un tiempo mas o menos largo hasta que, en pleno siglo XX, llegaron aquellos profesionales que constituyen uno de los jinetes de la Apocalipsis del mundo moderno: los sicólogos (los otros son los abogados, los médicos y los políticos) y nos dijeron en forma seria y doctoral que ese sistema "traumaba a los niños".

Como nada en este mundo se puede hacer de a poquitito, nos fuimos de un viaje para el otro lado: los niños pasaron a ser entes intocables. Ya no se trataba solamente de no mandarles el varillazo cuando jodian en exceso, tampoco había que hablarles muy fuerte. Hablar de disciplina era pecado mortal. Ponerles normas inhibia su creatividad. Poner exigencias los hacia "competitivos" (esto dicho con gesto de profundo asco).

Entonces llegamos a lo que vivimos los últimos años: los profesores eran agredidos por los alumnos (tuvo la osadía de exigirle la tarea). Un pendejo de 16 años, que apurado se sabe limpiar los mocos, le da una clase magistral al Ministro de Educación de como debe ser el modelo educacional a implementar en el país ¡y pobrecito del Ministro que no acoje tan inspirados consejos!, porque en tal caso el eminente adolescente se "tomará" el Colegio, lanzará los muebles (comprados con la plata de todos nosotros) por la ventana para defenderse de los policías que cometen el desatino de desalojar el inmueble para que otros, menos iluminados, puedan seguir estudiando.

Peor aun, las "arañitas" se dieron el gusto por años de robar departamentos. Cuando los desalmados policias finalmente las agarraban in fraganti, entonces ellas exhibian su escasa edad y su profundo desconocimiento del bien y del mal. El señor Juez, con lagrimas en los ojos (supongo de impotencia), debía dejarlas en libertad.

Otro angelito por una discusión idiota va a buscar un bate de beisbol y se echa a otro angelito de su misma edad. No tenía discernimiento, asi que salió rapidito. Espero que al menos le hayan dado Armonyl.

Otros encuentran fantástico llegar con estoques o revolveres al colegio. Cuando algun osado profesor, inspector o director denunció el hecho fue acusado de "represor" en forma inmediata.

Por eso, con todas las deficiencias que pueda tener, apoyo a doña Michelle con su ley penal juvenil.

2 de junio de 2007

Un mundo de gestos

Hace algun tiempo se hizo habitual hablar de "los gestos". Todos nos pasabamos haciendo "gestos" hacia nuestros prójimos como una forma de mejorar nuestras relaciones.

Esta fue la semana de los gestos.


El primero, es el viaje del socialismo en masa a Argentina para pedir - suplicar, me atrevería a corregir - que por favorcito no se les vaya a ocurrir cortarnos el gas a estas alturas del año. El esfuerzo - tonto si se considera que los argentinos estan mas helados que pinguinos - tuvo el mismo desenlace que han tenido todas las giras de todo tipo que han tenido este fin: nadie puede asegurar que tendremos gas. Y no puede ser de otro modo, nadie en su sano juicio va a pensar que en "aras de los compromisos" el Presidente argentino va a dejar helándose a sus compatriotas (electores, mejor dicho) para que nuestro gobierno no tenga que dar otra explicación mas. Pero todos hicimos los gestos: primero la Primera Dama argentina dijo que no se cortaba el gas (se cortó 48 horas despues) y la Presidenta chilena salió diciendo qe tiene confianza en que los argentinos cumplirán con su compromiso, cuando el 99,9% de los chilenos sabemos que no lo harán.


Despues el Ex Presidente Frei salió diciendo que si no le explicaban clarito en que se gastaría la plata del Transantiago, no contaran con él. Entonces nuestro Ministro Secretario General de la Presidencia sale diciendo que no tiene duda del "patriotismo" del senador y que está seguro que contará con su voto, cuando en su fuero interno tiene claro que el ex Presidente le sigue desordenando la fila.


Despues del ofertón del 21 de Mayo todos salen diciendo que al fin y al cabo el Ministro de Hacienda no era tan pérfido como lo pintaban y a que, pese a todo , tenía su corazoncito. Sin embargo, todos sacan cuentas cuando lo pueden sacar.


Todos salen diciendo que a Cortázar hay que darle tiempo para que trate de sanar al enfermito. Cuando todos saben que a Cortázar el enfermito se le murió hace rato y que la posibilidad de que los señores parlamentarios suelten los billetes para mantenerlo en el respirador artificial son cada vez mas remotas. Entonces Cortázar chantajea con un alza de tarifas que todos sabemos se producirá igual mas temprano que tarde.


Desde lejos, y en un nuevo mea culpa, la Presidenta nos dice que "Transantiago es una mala palabra". El problema es que no es una mala palabra, es una mala acción. Uno podría soportar que le saquen la madre, pero no que se la maten.



Bueno, sigamos gesticulando, tal vez debamos elegir como Presidente a Marcel Marceau