16 de junio de 2007

Democracia de mercado

El sistema democrático chileno es algo que no deja nunca de causar asombro. Asi la tan vilipendiada "democracia protegida" de Pinochet fue rapidamente adquirida por los demócratas que llegaron despues los que, con ligeras variaciones, obtuvieron que el sistema convirtiera a los señores parlamentarios en algo levemente inferior a "casi vitalicios". La única manera que un parlamentario pierda su curul es que se enemiste severamente con la maquina del partido y sea borrado de la lista de elegibles. Que se vaya por decisión popular, es casi imposible.

Pero ahora, tal vez por la influencia que tiene el mercado en otros campos sociales, incorporamos reglas de mercado a la tramitación de los proyectos.

Antes, en la democracia imperfecta de antes de los 70, los proyectos pasaban si el Gobierno tenía mayoría parlamentaria: Ningun parlamentario que posara de gobiernista iba osar decir lo contrario que su Presidente, ningun parlamentario de oposición iba a otorgar facilmente su voto a una iniciativa del gobierno. Todo ordenadito. Nadie se salía de madre. Al fin, todos eran disciplinados y leales militantes de algún partido político.

Hasta el que se salía de un partido, ligerito se sumaba disciplinadamente a otro. La política era una acción colectiva, jamás individual.

Si por alguna extraña razón la oposición apoyaba el proyecto, esto era por efecto de negociaciones llevadas por la directiva respectiva en forma directa y que despues se reflejaba en una clara e indiscutible instrucción

Ahora cada parlamentario se manda solo. Aunque haya tapado el distrito con fotos abrazado con el Presidente ( o el candidato opositor, si es el caso) ahora, ya electo, el se reserva el derecho a decir y opinar lo que se le da la real gana. Al fin para eso conquistamos la libertad.

Como decir que somos unos indisciplinados suena feo, es preferible decir que son "díscolos", "rebeldes", "disidentes" y otro número interesante de palabras bonitas.

Pero ahora, tras 20 años de democracia, incorporamos otra variante del mercado: el precio. No vamos a votar de una u otra forma por lealtad con nuestro lider, por adhesión ideológica o por orden de partido. Ahora la pregunta del millón es "como voy yo ahi".

- Mire señora Presidenta , Ud. tendrá mi voto solo si de una vez terminamos el puente sobre el rio Kwai.

- Mi voto estará condicionado a que se entreguen XXX millones de dolares a mi Región

- Yo voto por Ud solamente si al hospital nuevo le ponemos una plaquita que diga "Construido por iniciativa y esfuerzos del honorable senador González".

¿Que el cambalacheo es malo? ¡no importa!. ¿Que el espectáculo es grotesco? ¡Que mas da!

Por eso la actitud de los senadores Frei y Ominami me parece super aplaudible: Han dicho con trasparente claridad las condiciones técnicas que debe tener el proyecto para ser aprobado y los controles asociados a esta entrega de dinero. No han puesto precio a su voto, han puesto condiciones lo que me parece bastante mas serio.

En todo caso, creo que esto podría abrir algo interesante: los parlamentarios a partir de la próxima elección no se eligen, se licitan

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