Hace algun tiempo se hizo habitual hablar de "los gestos". Todos nos pasabamos haciendo "gestos" hacia nuestros prójimos como una forma de mejorar nuestras relaciones.
Esta fue la semana de los gestos.
El primero, es el viaje del socialismo en masa a Argentina para pedir - suplicar, me atrevería a corregir - que por favorcito no se les vaya a ocurrir cortarnos el gas a estas alturas del año. El esfuerzo - tonto si se considera que los argentinos estan mas helados que pinguinos - tuvo el mismo desenlace que han tenido todas las giras de todo tipo que han tenido este fin: nadie puede asegurar que tendremos gas. Y no puede ser de otro modo, nadie en su sano juicio va a pensar que en "aras de los compromisos" el Presidente argentino va a dejar helándose a sus compatriotas (electores, mejor dicho) para que nuestro gobierno no tenga que dar otra explicación mas. Pero todos hicimos los gestos: primero la Primera Dama argentina dijo que no se cortaba el gas (se cortó 48 horas despues) y la Presidenta chilena salió diciendo qe tiene confianza en que los argentinos cumplirán con su compromiso, cuando el 99,9% de los chilenos sabemos que no lo harán.
Despues el Ex Presidente Frei salió diciendo que si no le explicaban clarito en que se gastaría la plata del Transantiago, no contaran con él. Entonces nuestro Ministro Secretario General de la Presidencia sale diciendo que no tiene duda del "patriotismo" del senador y que está seguro que contará con su voto, cuando en su fuero interno tiene claro que el ex Presidente le sigue desordenando la fila.
Despues del ofertón del 21 de Mayo todos salen diciendo que al fin y al cabo el Ministro de Hacienda no era tan pérfido como lo pintaban y a que, pese a todo , tenía su corazoncito. Sin embargo, todos sacan cuentas cuando lo pueden sacar.
Todos salen diciendo que a Cortázar hay que darle tiempo para que trate de sanar al enfermito. Cuando todos saben que a Cortázar el enfermito se le murió hace rato y que la posibilidad de que los señores parlamentarios suelten los billetes para mantenerlo en el respirador artificial son cada vez mas remotas. Entonces Cortázar chantajea con un alza de tarifas que todos sabemos se producirá igual mas temprano que tarde.
Desde lejos, y en un nuevo mea culpa, la Presidenta nos dice que "Transantiago es una mala palabra". El problema es que no es una mala palabra, es una mala acción. Uno podría soportar que le saquen la madre, pero no que se la maten.
Bueno, sigamos gesticulando, tal vez debamos elegir como Presidente a Marcel Marceau
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