Esta semana los chilenitos nos hemos visto enfrentados a esas paradojas que hacen que cada dia sea mas dificil comprender nuestra realidad.
Como diría un arbitro de boxeo, en este rincón la Chepa, ayunante por la causa mapuche y, en este otro rincón, el General Santelices, que tuvo la horrorosa ocurrencia de estar donde no debía estar hace aproximadamente 35 años atras.
Partamos con la Chepa. Es una dama que ya se acerca a los 40 años y que, por lo que sabemos, no tiene una gota de sangre mapuche en sus venas, sin embargo con gran entusiasmo se ha sumado a las campañas reivindicatorias. Tal inflamado es su entusiasmo que, entre otras actividades, participó activamente en el incendio intencional de un predio, delito por el que fue juzgada por los Tribunales de Justicia dentro del marco que establece el Estado de derecho, teniendo un abogado defensor y concurriendo a todas las instancias de apelación. Pese que todo ello ocurre cuando el país ya había retornado a la democracia, los jueces indolentes al profundo fervor de la Chepa la condenaron a presidio.
Al general Santelices, siendo subteniente del Ejercito en 1973, le correspondió participar en algunas de las acciones posteriores al derrocamiento del gobierno de la Unidad Popular. Obviamente con dos escualidad estrellas en los hombros, su capacidad decisional era limitada y, por profesión y por entorno, su posibilidad de hacer algo distinto a lo que se le ordena es francamente nula. Entre las acciones que realiza está entregar un grupo de prisioneros, que terminan brutalmente asesinados. El general Santelices, fue llamado a declarar en calidad de testigo de todos estos hechos y no los desconoció, sin embargo, hasta este momento no está considerado inculpado.
La Chepa decide hacer una huelga de hambre porque no le gustan las condiciones en que está presa, mas aun , tampoco le gustan las condiciones en que están presos algunos amigos de ella. Entonces salen en defensa de ella un obispo, un senador y todo un gobierno.
- Ya puh', Chepa, oh'! , no veis que nos estai dejando en una situación super incomoda.
Pero la Chepa se ha contagiado de la tozudez mapuche y no da su brazo a torcer.
- Ya puh', Chepa, oh'. Por favorcito, dinos que queris y te lo damos.
Pero la Chepa sabe que los huincas son muy tramposos asi que lo pide por escrito
- No puh' Chepa, oh!, Sabis, que te estai poniendo super pesaita
Al final hasta se cambio el reglamento de Gendarmeria para darle el gusto a la Chepa. El Obispo juró de guata que él será el garante. Espero que la celda esté pintada de un color del gusto de la Chepa.
Y el estado de Derecho? Y las instituciones que funcionan? y la separación de los poderes del Estado?. Las huifas, estamos ante nuestros heroes
En cambio Santelices debe irse. Así, antes de ser acusado. Por siaca, dijo Escalona. Obviamente el obispo no tiene nada que decir. El Comandante en Jefe ni siquiera tiene un comentario. Y el estado de derecho? y las instituciones que funcionan? y la separación de los poderes del Estado?. Las huifas, se trata de un milico.
Lo pintoresco es que si Santelices posteriormente es declarado inocente, ello saldrá en la página 54 de los diarios, su carrera se habrá ido por la alcantarilla y nadie, absolutamente nadie, pedirá siquiera disculpas.
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