18 de mayo de 2008

Distancias crecientes

Cada dia se hace mas dificil tratar de comentar la realidad nacional con "una pizca de humor". Resulta casi imposible encontrar al lado risible a lo que está pasando.

Por un lado, Chaitén. Por mas que nuestra tragedia nacional resulte un chiste frente a lo ocurrido en Myanmar o en China, festinar la desgracia de un grupo de chilenos sería de harto mal gusto. Tal vez lo único gracioso es el desesperado esfuerzo de los medios de comunicación por tratar de seguir estrujando un limón que ya no tiene jugo .

La cosa económica tampoco está para chistes. Por mas que el Ministro Velasco haga desesperados esfuerzos para minimizar las malas noticias, el hecho es que alli siguen porfiadamente: crecemos poco, los precios siguen para arriba, el tema energético sigue siendo tabú y, para variar, la educación sigue cada día peor. Meter al Transantiago , en esta larga lista de calamidades, ya resulta también un chiste.

Pero por suerte tenemos a nuestra inefable, por no decir increible , clase política.

Primero, nuestra clase política nos trata de convencer que 150 ineptos son mejor que 120 ineptos. A continuación nos señala que gastarnos 2,5 millones de dólares en financiar a la clase política es casi una ganga, mas aún si dentro de este proyecto se incluye una claúsula que prohibe pegarle manotones a la Caja Fiscal. De postre, escuchamos por enésima vez la discusión sobre si debe ser la inscripción voluntaria u obligatoria o sobre si el voto es un derecho o un deber.

Afortunadamente el país al parecer es menos tonto de lo que se cree (al fin, todos somos un poco responsables de los políticos que tenemos) y en las encuestas sigue diciendo lo que los políticos no quieren escuchar:

Un tercio de los potenciales electores creen que no vale la pena inscribirse. Y ya no solo estamos hablando de muchachos de 18 años, ya que hoy hay una masa importante de treintones que siguen sin tener motivaciones para inscribirse, ni siquiera mas que sea para cuidar los impuestos que pagan. Un genio electoral de la UDI, con gran capacidad de análisis aritmético pero nula vocación democratica, cree que ello es muy bueno

No existe en Chilito nada mas desprestigiado que los partidos políticos. 20 años despues del regreso a la democracia, hasta los milicos están mas arriba que los políticos en el ranking. Mas aun, aqui hay un detalle super importante: los desprestigiados son todos, los de oposición y los de gobierno por igual

Cuando le preguntan a los chilenos si creen que debe financiarse a los partidos politicos, mas del 80% dice que no. No se requiere ser un genio para darse cuenta que hay quinientos mil destinos prioritarios para esos dineros (que lo digan todas las deficiencias que hoy hemos descubierto en Chaitén, que James Bond nos mostró en Cobija o que nos ponen en la cara las tragedias de vez en cuando)

De los chilenos que se inscribieron en los Registros Electorales, un contingente cercano al 10% anulará su voto o votará en blanco. ¿Que pasaría si a esos chilenos le dieran la oportunidad de borrarse de los Registros o simplemente de no concurrir?

Cual es la cantidad de chilenos que hoy militan en los partidos políticos?. Además de ser menos que antes, creo que ni siquiera los propios partidos lo saben. Simplemente porque a los dirigentes les resulta mas cómodo que sea asi.

El 60% de los diputados actuales fue elegido con el retorno a la democracia. Si Ud. cree que el 40% se renovó, está equivocado, parte importante de ellos se convirtieron en senadores

Cuando hay ese nivel de adhesión a la política dentro el territorio nacional ¿como podemos pensar que van a votar los chilenos residentes en el extranjero?. ¿Que responsabilidad asume el chilenito de Oslo o Sydney eligiendo a un Presidente o a un parlamentario, cuyas decisiones no le afectan?

Alguien alguna vez dijo que la política era algo demasiado serio para dejarlo en manos de los políticos. Quien lo dijo debe haber vivido en Chile

No hay comentarios.: