17 de julio de 2010

Indultos de la discordia

No se por que, pero los chilenos tenemos una habilidad infinita para meternos en discusiones bizantinas por temas que se ponen encima de la mesa a título de escopeta. Temas que no tienen ningun apuro, pero que alguien decide darle laguna importancia mayor.

Como todos estamos creativos respecto a la mejor forma de celebrar nuestro Bicentenario- no tengo claro Bicentenario de que, ya que nuestra independencia se logró unos cuantos años y muertos después- los obispos no quisieron ser menos y no se les ocurrió nada mas genial que proponer que se indulte a personas que se encuentran en la carcel, pero que además, estan deterioradas de salud. Aunque quedaron de entregar un proyecto mas elaborado, el tema es igual de complicado.

Vamos por parte

Primer, el indulto es un resabio del tiempo de los reyes. En aquella época, en que la separación de los poderes no se conocia, cada cierto tiempo el rey liberaba presos de las cárceles. Las razones para hacerlo a nadie le importaban, y si por casualidad a alguien si le importaban, el rey tenia la facultad para hacer eso y mucho mas.

En segundo lugar, a diferencia de esa época, las personas que caen hoy en la cárcel han tenido un largo proceso judicial en que sus abogados tuvieron múltiples oportunidades para presentar descargos, atenuantes y apelaciones. Dicho de otra forma, cuando se le condena ya muchas mentes han avaluado los antecedentes y aplican la ley. El indulto pensado por los obispos no está en nuestra ordenanza jurídica, por lo que habrìa que hacer una ley para que alguien, o algunos, tengan dicha facultad.

En tercer lugar, ya en la carcel, el sistema penitenciario permite al reo postular a una serie de beneficios para acortar penas. Asi este señor que es culpable de delitos y que fue juzgado y sancionado, aun tiene la posibilidad de reducir su pena por la via de estas presentaciones, que normalmente consideran el tipo de delito, la conducta del delincuente y su salud.

En cuarto lugar, llegar a viejo es algo que nos pasa a todos. Por ende, cuando a ese señor de 40 años se le condenó a cadena perpetua se suponía - perdón, se sabía - que este señor a los 80 aun estaría entre rejas, salvo calificadas excepciones. Por tanto que la persona este vieja y enferma (esto es casi redundante) no puede ser el argumento para que este señor no cumpla la condena que se le dictaminó.

Si hemos superado todas estas consideraciones, las preguntas siguientes es a quien vamos a indultar, a cuantos y, mas importante, por que. Es mas o menos obvio que los ancianos que están en la cárcel obedecen a 2 reglas : o delinquieron tarde (eran viejos cuando entraron) o su delito tiene pena mayor. En ninguno de los dos casos veo que su ancianidad sea razón suficiente para que salgan de la carcel.

Pero peor aun es el por que. Segun los obispos está de por medio el perdón. ¿el perdón de quien? ¿de la sociedad? ¿representada por quien? ¿y los familiares de las víctimas que cuando vieron entrar a la carcel al delincuente tuvieron una muy pequeña compensación a las lagrimas derramadas por la pérdida del ser amado?.

Y finalmente nos complicamos con los Derechos Humanos. ¿Este beneficio tambien alcanza a los militares?, al fin no estan presos por esa calidad , sino porque cometieron algun delito. ¿El delito de ellos es mas grande que los cometido por un pandillero? ¿como discrimina la sociedad este perdón? ¿Vamos a llamar a Plebiscito?

Asi que estoy con Hinzpeter. Monseñor Errazuriz tiene un montón de temas propios para preocuparse en los pocos meses que le quedan en el cargo, para entrar en disputas por algo que no cuenta ni con la mas tibia adhesión en la población.

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