10 de febrero de 2011

Por la boca muere el pez...

Nuestra clase política – la de todos los lados – ha hecho de la incontinencia verbal casi un sello característico. La prudencia en el manejo de los temas públicos ha sido sustituida por esta verdadera desesperación por opinar sobre lo humano y lo divino y, lo que es aun peor, con un muy mal entendido sentido de la “cercanía” o de la “espontaneidad”.Algunos hasta llegan a creerse graciosos....

Eso explicó porque la Sra. Ossandon se sentía con el derecho a llevar sus opiniones personales al ámbito de las decisiones institucionales o que el Sr. Ravinet creyese que en el Ministerio tomaba decisiones como si estuviese en el living de su casa (cómprese la casa, general, está a su nivel).

El episodio de la Intendenta de la Octava Región sigue el modelo clásico, cualquiera sea el escenario en que pongamos su frasecita.

Supongamos por un momento que el Senador Navarro tenga razón y efectivamente se entregaron subsidios de reconstrucción a quien no le correspondía y, más aun, ello no es motivo de un error, sino que de una acción conciente y determinada de la Intendenta. De partida, doña Jacqueline estaría cometiendo delito, pero además estaría presumiendo de ello, diciéndole a los pobladores que está haciendo “una trampita”. Como dirían mis amigos abogados, habría premeditación y alevosía y, por ende, doña Jackie se va AHORA.

Suavicemos su actuación con un poco de ignorancia y pensemos que ello podía estar en las “zonas grises”. ¿No era aconsejable un poco de cautela antes de salir a publicarlo urbi et orbi? ¿que pasaba si ella , actuando de buena fe, se encontraba con que el Ministerio de la Vivienda lo interpretaba de otro modo? Conflicto entre dos autoridades de Gobierno con los pobladores como espectadores ¡muy bonito!. Tarjeta naranja por decir lo menos.....

Pero existe todavía una tercera alternativa. Que doña Jacqueline se haya mandado las declaraciones a sabiendas que no las podía cumplir y en tal caso estariamos ante un grosero engaño a un grupo de pobladores que, aunque no eran damnificados del terremoto, también tienen sus carencias.

Cualquiera fuese las alternativas, aun suponiendo que no se haya configurado delito alguno, estamos ante un gigantesco descriterio de parte de una autoridad importante en una zona que esta bajo observación pública y que como nada pone en tela de juicio la credibilidad de las politicas de gobierno

Pero salir diciendo después, con gran soltura de cuerpo, que el Gobierno la respalda me parece de absoluta patudez. Primero porque ese apoyo no se ha visto (Hinzpeter dijo que había que terminar de averiguar y Piñera dijo que la frase era desafortunada) y segundo porque uno tiene que apechugar con sus errores y no salir corriendo a buscar a papá. El ultimátum de la UDI en el sentido que el Gobierno debe salir a apoyarla si o si, creo que molesta mas que ayuda.

Así que en resumen: Sorry, Jackie, good bye.....





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