15 de febrero de 2011

Sonrisas prematuras

Sea por una verdadera creencia en el modelo o por una buena dosis de pose, cada vez que cae una dictadura salen los analistas haciendo unos enormes panegíricos del brillante porvenir que espera el pueblo liberado del tirano.

La verdad, desgraciadamente, es que la mayoría de las veces la historia no se escribe de esa manera. La Democracia, para bien o para mal, no es una aspirina que se pueda recetar a todas los enfermos y en determinadas dosis.

Ya pasó cuando cayó Batista y llegó ese liberador llamado Fidel Castro. Ya pasó cuando la dictadura de los zares fue reemplazada por la dictadura de sicópatas como Stalin. Ya pasó cuando el Sha de Irán fue reemplazado por ayatollahs, que a los ukases del Sha sumaron los dictados del Coran.

Hoy el mundo celebra la caída de Mubarak sin detenerse ni por un minuto a ver si no se saltó de la sartén a las brasas.

En primer lugar, el Raís es reemplazado por el Comandante en Jefe del Ejército, hombre de la mas absoluta confianza del tirano caído.

En segundo lugar, este decreta en forma inmediata el cierre del Congreso y de los Tribunales, por lo que la dictadura se agudiza en vez de alivianarse.

En tercer lugar, promete reformas que nadie sabe de que tipo son y a realizarse en tiempo indefinido.

Hasta aquí no veo los motivos de alegría.

Los Gobiernos y la Prensa que hoy aplauden la caída de Mubarak, son los mismos que hasta hace quince días le prestaban un apoyo absoluto, ya que daba “estabilidad” a la zona. Debo entender entonces que es condición indispensable para contar con el apoyo de esos países que el nuevo caudillo egipcio sea capaz de continuar entregando esa “estabilidad”, aunque sea al precio de postergar las reformas hasta el infinito.

Por otro lado, creer que la caída de Mubarak se produjo por los cientos de manifestantes de la Plaza de la Liberación, es de una ingenuidad exquisita. Mubarak, cayó porque las Fuerzas Armadas le negaron el apoyo, tal vez porque ya habia estirado el chicle en demasia. Al fin, aguantarlo 30 años es un poco mucho. El pobre pueblo egipcio, con mucho respeto, no tiene ni la mas remota idea de lo que es un proceso de democrático: Pasó de la dictadura del imperio otomano, a la dictadura de los Mamelucos, a la dictadura de payasos al estilo del rey Faruk y a la dictadura de caudillos al estilo de Nasser, Sadat y Mubarak.

La historia de Túnez, Marruecos, Argelia, Arabia Saudita, Siria y Jordania es diferente?. No, no es diferente. Tal vez lo único que tienen en común es que sus regímenes políticos han nacido o mutado en función de los intereses de las grandes potencias.

Así que disculpen el escepticismo. Me alegraré de lo ocurrido en Egipto cuando realmente se vea que fue para mejor

No hay comentarios.: