8 de marzo de 2006

El irrenunciable derecho a decir tonterias

En las últimas semanas se ha discutido mucho el derecho de expresión a raíz de las caricaturas que se hicieron de Mahoma. El tema es complicado por toda la carga emocional que le da ser el lider de una religión, sin embargo, mirado mas en detalle parece un chiste.

En primer lugar, porque que yo sepa no existen imagenes muy fidedignas del Profeta, por ende, es dificil decir si la imagen dibujada se aproxima a los rasgos de Mahoma.

En segundo lugar, porque la imagen no era tan terrible: el turbante era una bomba. Si consideramos que en nombre del Profeta se han hecho varias Guerras Santas, la bomba puede tener la misma connotación que los alfanjes que adornan algunas banderas arabes.

Pero como el tema es delicado y los musulmanes estan un poco sensibles con las cosas que les han pasado podemos aceptar que el caricaturista tal vez no fue oportuno. Pero fuera de la escandalera en los paises arabes, nadie esta pensando que el caricaturista debe ir preso.

Por eso es que la situación del historiador inglés Irving me ha resultado tan impactante

Que Irving es de extrema derecha es un dato conocido. Que no es primera vez que escribe o comenta que el Holocausto judio no existío, también. Hasta ahi estamos ante un tipo excentrico que hace afirmaciones disparatadas. Pero la historia no terminó alli, Mr. Irving deberá estar en la carcel por 3 años porque cometió flagrante delito de "negación".

En primer lugar, me parece tremendamente pintoresco que hacer afirmaciones antojadizas, con poca base o francamente tonterias caiga en la categoría de delito. Si esta norma austriaca la generalizamos a todo el mundo la construcción de carceles se convertiría en el mejor negocio del mundo.

En segundo lugar, el delito de "negación" consiste en negarse aceptar una verdad oficial establecida por ley. Mas aun, una ley impuesta por ejercitos vencedores a una nación vencida. El delito de negación fue la figura legal que inventaron juristas aliados para que ningun austriaco tuviese la posibilidad de tener una opinión distinta respecto a los campos de concentración nazis que la verdad oficial. Tal vez si nos poniamos a matizar la verdad, dejaba de ser verdad.

En tercer lugar, este hecho no ocurre en una república bananera ni en el imperio de un tirano demente.Ocurre en la apacible Austria, ejemplo permanente de la democracia y del respeto entre las personas. ¿Es posible que en los 60 años que han pasado desde el término de la guerra, no haya habido nadie lo suficientemente criterioso para decir que la posibilidad de decir tonterias es un derecho inalienable y propio de la calidad de ser humano?.

Me pregunto si en Rusia alguien va preso por negar los crimenes de Stalin o si corre igual riesgo el yanqui que osa afirmar que las acciones de la CIA no siempre han sido de prítina pureza.

Esto demuestra ese viejo refran de que "en todas partes se cuecen habas"
bes

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