Esta claro que no fui muy astuto cuando decidí comenzar a escribir sistemáticamente en este blog a partir de este aburrido mes de Marzo. Pero compromisos son compromisos y había que pensar sobre que hablar.
Pensé que la Reforma Previsional podía ser un buen tema, pero me pareció demasiado serio. Además que tomándolo a la chacota jamás alcanzaría los notables logros del senador Girardi.
Asi que solo me quedaron los perritos de la Plaza de la Constitución.
En primer lugar es claro que los perros tiene buen marketing. Si el veterinario de marras hubiese ordenado una desratización o la eliminación de murcielagos, ni siquiera nos hubiesemos enterados. Como tampoco nos enteramos de la rociada de insecticida que tiraron en algunos salones. Entonces queda claro que, como en todas las cosas de la vida, aunque todos somos iguales, siempre habrá algunos iguales mas iguales y, en definitiva, los perritos tienen un lugar reservado en el cielo...
También me habría gustado ver la reacción de nuestros ilustres tabloides si en medio de las solemnes ceremonias de traspaso del mando el Rucio y sus amigos se hubiesen mandado un "cuadrito plástico" en medio de la alfombra roja. O tal vez que nuestra flamante presidenta pisara el objeto final del proceso digestivo de estos animalitos...
Por otro lado, el fenomeno ha puesto encima de la mesa una característica de nuestra ideosincracia nacional. El "quiltro" es un ser que es parte de nuestro paisaje, pero no solo del físico tambien del cultural. ¿Puede existir un solemne desfile sin que el "quiltro" se meta al medio? ¿En cuantos partidos de futbol de nuestras canchas los jugadores y el arbitros deben suspender la lucha deportiva para solicitarle al quiltro que abandone la cancha?. Es el irreverente que todos llevamos adentro. Es el paracaidista que se hace dueño de la fiesta. Es el vago que disfruta del presente sin preocupaciones sobre el futuro. Es el contestatario que rompe el protocolo y el orden prestablecido. Incluso parece tener mas permanencia que el "curadito" en nuestro ideario nacional.Tal vez la acción efectuada sobre los perros de la Plaza tenga connotaciones mucho mas profundas, como un símbolo de la despedida del Chilito improvisado.
Tambien hay un elemento de magia histórica: El Rucio, único quiltro que sobrevivió, se salvó gracias a que fue arrestado por Carabineros y permaneció detenido en una de los micros en que nuestros pobres policias se aburren. Si se compara el episodio con otro vivido por un gran personaje de este país tal vez sea el momento de poner atención al perrito.
Tambien cabe destacar otra caracteristica nacional: los problemas se resuelven con la plata de otro. Los defensores de los perritos, no los recogen, no los alimentan, no los vacunan. Tampoco los entierran cuando mueren. No he escuchado a nadie decir que ha comprado una parcela para llevar a los perros o ha creado el "Hogar de Cristo perruno". No, esperan que "alguien" subsidie a los canes en su alegre vida de vagabundos. En un país al que le quedan aun muchas tareas prioritarias, el mensaje no deja de tener un toque ridículo.
No voy a seguir buscando simbologías porque me huele que me estoy metiendo en terrenos complicados....
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