Hay veces que tratar de ver con humor las noticias es muy dificil. Esta semana la noticia ha sido lo ocurrido con los familiares de los detenidos desaparecidos del patio 29 y en esto, francamente, no veo por donde puede haber algo gracioso.
Que sus familiares fueran asesinados - las mas de las veces despues de ser duramente torturados . ya era malo. Que esa muerte, la mayoría de las veces, se produjera por una desafortunada concatenación de hechos que provocaron que ese ser estuviese en el lugar equivocado o participando de crueles loterías, era doblemente malo.
Pero lo que fue despiadado, fue la conspiración del silencio, el escarnio y la burla con que las autoridades del gobierno militar trataron de esconder crimenes atroces. Al silencio, mitad asustado y mitad cómplice, de los jueces que prefirieron no hacer preguntas complicadas, se sumó la gran cantidad de barbaridades que se dijieron: primero, se habló de "ley de fuga", como si alguien con dos dedos de frente pudiese creer que un ser humano destrozado por el tormento, la sed y el hambre pudiese escapar a balas de fusiles automáticos. Luego fueron "enfrentamientos" que, curiosamente, solo dejaban muertos de un solo lado. Luego, simplemente desaparecieron. Los mas generosos llegaron a hablar de "presuntos" desaparecidos. 3000 chilenos "desaparecieron" sin que ninguna autoridad de la epoca pueda explicar como ocurrió.
Pero como no hay mal que dure 100 años, finalmente llegó la democracia y la esperanza de que estos "desaparecidos" aparecieran. Entonces lo que había sido un rumor, una especie de leyenda negra, tomó cuerpo: en el patio 29 del Cementerio General se habían enterrado clandestinamente muchas de estas víctimas.
Cuando, finalmente, las tumbas se abrieron, los años ya habian hecho su trabajo. Lo que el imaginario colectivo suponía un simple recuento de cuerpos y una relativamente simple identificación de víctimas, se convirtió en la realidad en una escalofriante recogida de muy pequeños fragmentos.
Y aqui comienza lo que yo creo es la segunda conspiración. Menos siniestra que la anterior, probablemente con mucha buena intención, pero no por ello menos desvastadora: ¿Como no vamos a ser capaces de dar nombres a estos restos?, ¿como no va a ser posible dar tranquilidad aunque sea a un puñado de deudos?. Hasta creo escuchar al iluminado que salió con esa frasecita que se ha hecho tan popular en este país: "debemos si o si".
Desgraciadamente, la realidad suele ser muy porfiada. Por ahi se filtró el informe de la Universidad de Glasgow, por allá se le cayó el casette a un tanatólogo y empezó a quedar la sensación que algun error se podía haber producido.
La pregunta del millón a estas alturas del partido es si solo fue un error (lamentamos comunicar a la familia de don Juan Pérez que los restos que dimos como de él pertenecen a otro señor) producto de que se etiquetó mal una muestra, que nos confundimos de frasco o que el tanatólogo ese día no se sentía bien o estamos frente a un gigantesco fraude en que nada de lo dicho es cierto. Pero si la alternativa fue la primera, ¿por que nos demoramos 12 años en reaccionar?. Mas alla de las frases estúpidas características de este tipo de situaciones, está claro que altas autoridades del país tuvieron conocimiento que algo no andaba bien, ¿Que supieron o sospecharon?.
Para mi, 48 errores son muchos y sus efectos de una crueldad comparable con la mostrada por el que apretó el gatillo. Espero que todo se aclare ya que solo pensar en la segunda conspiración me aprieta el estomago.
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