14 de octubre de 2006

Homenajes chantas

Una vez mas los señores parlamentarios nos han brindado una nueva exhibición de la falta de prolijidad y respeto con que realizan la mayoría de sus actos: En medio de la alegría (y sorpresa) que nos brindaron las chiquillas del hockey patín, la Cámara de Diputados decide sumarse y realizar un pequeño homenaje a las chiquillas campeonas y termina siendo el hazmerreir de la prensa y del público durante un par de días.

El Diccionario de la Academia de la Lengua define homenaje como un acto que se realiza en honor de alguien y, en una segunda acepción, indica que es un gesto de respeto.

Partamos entonces por el respeto. Si la Cámara de Diputados va a rendir un acto de homenaje, lo menos que se espera es que estén todos los dueños de casa. Tal vez se entienda que alguno falte por estar en el extranjero o enfermo, pero en este caso apenas un poco mas del 25% se encontraba presente. Dicho de otra forma, el 75% de los diputados no "estaba ni ahí" con el homenaje, entonces ¿para que lo hicieron?.

Si el Presidente de la Cámara hubiera entendido que la ceremonia era en honor de las jugadoras y no una preciosa oportunidad de salir en televisión, habría solicitado a sus asesores y secretarios una minuta que señalara donde se jugó el campeonato, contra quien jugaron, quien es la goleadora, quien es la capitana, etc. También con la ayuda de los mismos secretarios y asesores podría haber sabido con anticipación con cuanto quorum contaba y tomar las providencias del caso. Pero eso era tomarse la pega en serio y nadie en su sano juicio puede pretender eso de un parlamentario.

Como no hizo nada de lo anterior, en vez de dialogar con las chiquillas, habló para la televisión y esta, con infinita crueldad, documentó las 3 veces que equivocó el lugar del campeonato. Le recomiendo a Leal que le pegue una miradita a la forma en que actuó la Presidenta, que lo hizo infinitamente mejor.

Pero esto que como anécdota es pintoresco, parece que se está repitiendo mas de la cuenta.

Cuando González y Massu obtuvieron las medallas de oro en Atenas, la clase política viendo una excelente oportunidad de subirse por el chorro, decidió otorgarle la nacionalidad por gracia a Horacio De la Peña, entrenador y gestor importante del logro. Sin embargo, con el paso de los días y la pérdida de la euforia, el entusiasmo decayó y al final el homenajeado poco menos que tuvo que pedir disculpas.

Lo mismo pasó con la nacionalidad por gracia a Horst Paulmann. A última hora el senador Naranjo descubrió que el Jumbo le había comprado a la colonia Dignidad alguna mercadería, motivo mas que suficiente para borrar de un plumazo cualquier otro mérito que tuviese el señor Paulmann. En este caso, afortunadamente los grandes números primaron y Naranjo se quedó solo.

Entonces, moraleja: Si por alguna razón alguno de los lectores se hace acreedor a algun tipo de homenaje, preocúpese que no sea otorgado por el Parlamento de Chile. En tal caso con la mayor humildad y haciendo gala de todas sus capacidades diplomáticas, rechácelo. Quedará mejor parado.

En mi caso, ya estoy perdido: almorcé al menos unas tres veces en el casino de la Colonia Dignidad, lo que aviso desde ya al Senador Naranjo.

1 comentario:

Mandatado dijo...

Felizmente yo no pretendo homenajes....... solo ando promoviendo que visiten los diálogos entre madres e Hijas(os)que aparecen en:
http://www.mesadelgeriatrico.blogspot.com/
salud!