3 de febrero de 2007

Espectáculos veraniegos

Volver de vacaciones y tratar de comentar el acontecer nacional no es un chiste: el diario viene delgadito, los parlamentarios - que hacen posible parte importante de estos comentarios - se fueron de vacaciones y el gobierno entre las explicaciones de la corrupción y el Transantiago tampoco pone mucho encima de la mesa.

Asi que tendremos que detenernos en los espectaculos veraniegos

El primero, en orden pero no calidad, es el brindado por El Colorin y sus Regatones. Un repertorio añejo, sin variaciones de estilo y lo peor, un viejo cantante con aires de divo. Grotesco. Es de esperar que su sello grabador en 3 años mas lo saque de la parrilla porque ya no da para mas

El segundo - premio al esfuerzo - el presentado por Checho Espejo y sus Micros Chirriantes. Es increible que un espectáculo promocionado desde hace tantos meses aun no tenga claro ni siquiera en que teatro se va a presentar. Debo reconocer que el solista se esfuerza, pero la banda que le acompaña es muy deficiente: desafina, sin recursos técnicos y con una gran tendencia a no dar el tono. Que hayan elegido a un futbolista para que le ayude en los coros es francamente una barbaridad.

El tercero - premio a lo notable - fue el de Wolfowitz y Las Papas Ordinarias . Que un artista del prestigio que tiene Wolfowitz se presente en un escenario mostrando en toda su magnitud sus gorditos dedos pulgares de los pies es todo un evento. Creo que el sello World Bank trató de dar una muestra de humildad y falta de divismo, pero creo que se pasó de revoluciones. En todo caso la cara de palo de Wolfowitz debe ser destacada.

El cuarto - premio a la originalidad - creo que debe dársele a Gómez y sus Trasnochados Iracundos. Eso de agarrar el auto y tirarse con tutti a la puerta de nuestro Palacio de Gobierno merece ser destacado. Lastima que no lo haya hecho en medio de un encuentro de dirigentes de la Concertación, a lo mejor habriamos alcanzado la tan ansiada renovación.

Para terminar hay que destacar a la Pequeña Gigante. Aunque la prensa dijo que era primera vez que se veia en Chile, tengo la idea que ese mismo espectáculo lo vimos el año pasado: Una pequeña gigante paseandose por todo el pais, sin que nadie supiera para que y con cientos de giles detras. La diferencia es que la versión francesa solo hace pichi.

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