Aunque ya la semana pasada nos referimos al Transantiago, es inevitable seguir con el tema que ha cubierto la agenda de esta semana y que, probablemente, sea al tema por un buen rato mas.
Mas alla de las improvisaciones y de las evidentes fallas en la programación de actividades que han sido visto durante esta semana, creo que nadie medianamente criterioso pide estar en contra de Transantiago. Las razones son muchas y se han difundido ampliamente como para que las comentemos aqui.
Sin embargo, una vez resueltos los problemas técnicos y asumidos los necesarios ajustes, me pregunto si los santiaguinos seremos capaces de adaptarnos a los cambios culturales asociados a este nuevo sistema.
El primer problema cultural ha sido evidente en la puesta en marcha: la mayoría no estudio el mapita simplemente porque no sabe leer un mapa. Podremos llenar los paraderos de mapas pero si no se saben leer, será plata botada. En tal sentido, es evidente que quien diseñó la campaña publicitaria se preocupó mas de hacer publicidad al nuevo logro del Gobierno que de intentar educar. Basar parte importante de la campaña en que visitaramos el sitio www. Transantiago. cl , es no entender palote la situación educacional de nuestro Santiago.
El segundo problema que me preocupa es el respeto al prójimo. Este tipo de sistemas funciona sobre la base de respetar los derechos del otro : Por eso debemos hacer cola para que suba primero el que llegó primero; por eso debemos llevar la tarjeta en la mano para que no demoremos la subida; por eso debemos caminar por un lado del anden para dejar paso a los que van en sentido contrario. En una ciudad en que el codazo y el empujón era LA forma de subir a un bus, no se si podremos educarnos rapidamente. Por el lado de los operadores el respeto tendrá que manifestarse en el respeto de los paraderos, en el respeto a las frecuencias, en el cuidado de las maquinas tanto en los técnico como en lo estético y en recordar que la vida de seres humanos está en sus manos
Me preocupa la "picardia" criolla. El chato que se va a subir por la puerta de atras para no pagar, el que va a falsificar la BIP, el que se hace el "gil" para colarse en la fila. Debería agregar al empresario que tratará de cumplir la mitad de los compromisos asumidos.
Me preocupa la resistencia al cambio. En entrevistas en TV se ha visto personas mintiendo descaradamente: si el señor que esta 4 puestos delante en la cola dice que lleva 15 minutos esperando, dificilmente puedo llevar 2 horas en la cola. Me cuesta cree cuando la señora de la población XXX dice que antes pasaban 6 micros por su población y hoy no hay ninguna si, en definitiva, a todos los operadores les interesa llegar a donde esta la demanda. Al menos en mi experiencia, los atrasados del Transantiago fueron los mismos que han llegado atrasados siempre.
Me preocupa la capacidad de las autoridades para resistir las inevitables presiones que se produciran por parte de todos aquellos que de alguna manera se sienten perjudicados. La señal dada con los cantantes de micro a los que se les está dando un pase especial para que suban a torturar a los pasajeros me parece estúpida y además rasca. Ya hay políticos mandando mensajes erroneos: ¿saben los señores Navarro y Avila lo que significa cambiar un proveedor de software?, ¿sabe el señor Paya lo que significaría hacer volver a las micros amarillas?, ¿alguien con dos dedos de frente cree que esto se pudo hacer por etapas (se imaginan el despelote con los dos sistemas conviviendo)?.
Tal vez esta sea una prueba para ver si el "Jaguar" podrá algun dia jugar en las ligas mayores.
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