16 de julio de 2007

Fiscalizadores express

En un país en el que permanentemente nos estamos quejando de la pasividad de los organismos fiscalizadores estatales, no deja de ser sorprendente- por no decir sospechosa- la velocidad y agilidad con que ha actuado la Superintendencia de Valores y Seguros en el caso de la compra de acciones de Sebastian Piñera.


Tan solo hace algunos días señalabamos que CELCO debió contaminar todo un rio para que la COREMA se diera cuenta que algo malo pasaba. Perdón, corrijo, la COREMA nunca se dió cuenta, tuvieron que irle a contar lo que estaba pasando.


En el caso de EFE, hemos vistos dictámenes de la Contraloría para todos los gustos. Casi parece poker: su dictamen y dos mas.


Agreguemos el Davilazo y el jarrón de Corfo.


Si seguimos con los numeritos de la Superintendencia de Isapres y de AFP tenemos un rato largo.


Pero todo eso ahora quedó atras. La SVS que durante 15 años nunca tuvo pero ni sospecha de alguna acción indebida de algun actor del mercado, bastó con que el hechor fuera el Sr. Piñera para que desplegara todo su celo fiscalizador.


Mas aun, ¿es posible que don Sebastián ya hubiese hecho esto mismo en el pasado?. Mi versión es que si: Si don Sebastian creía que no estaba pecando, no había razón para no hacerlo. Si por el contrario, estaba claro que su accionar infrigía la ley, la pasividad histórica de la SVS le habría dado la excusa para hacerlo.


Agreguemos otro antecedente, durante los 15 últimos años ha habido una importante cantidad de fusiones y compras de empresa. Es obvio que este tipo de movimientos produce efectos en las acciones de las empresas involucradas. En 15 años ¿a nadie se le ocurrió usar la información (primicia diría un periodista) para ganarse unos pesos en la pasada?. Nada hizo sospechar a la SVS que ello podía estar pasando?.

Lo que pasa es que don Sebastian olvidó un dato fundamental en el análisis: Hoy es un candidato opositor con altas probabilidades de ser electo y, por ende, hay que pararlo como sea. Demasiado para los corazoncitos de Echegaray y de Larrain, que ocupan sus cargos por expreso encargo de la Presidenta.

Pero el segundo capítulo de la historia es aun mas pintoresco.

Don Sebastian, teniendo claro que esta es una maniobra política, decide meterse la mano al bolsillo y hacer el chequesito por mas de trescientos millones (al fin, que le hace el agua al pescado) y no revolverla mas.

Entonces los acusadores - indignados - alegan que el Sr. Piñera no ha usado todos los mecanismos que tiene para defenderse. O sea los fiscales son ahora los encargados de definir la estrategia de la defensa. Y tienen razón: no ven que con hacer el chequesito calladito a la primera, don Sebastian se libró de estar en las portadas por los próximos dos años y eso nos obliga a buscar otra chiva para seguir dándole.

Me habría encantado ver igual celo cuando don Andrés Zaldivar votó la Ley de Pesca (¿Que efecto tuvo ello en su paquete accionario de las empresas de Angelini?) o en el fideicomiso tuerto de don Eduardo (Lo controla su hermano).

Deberemos esperar otros quince años y a otro candidato opositor para que la SVS despierte otra vez de sus dulces sueños

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