No se porque el Encuentro Iberoamericano me ha recordado esas fiestas que se hacen en las oficinas con motivo de las Fiestas Patrias, de la Navidad u otros con el proposito de "mejorar las relaciones interpersonales entre los compañeros de trabajo".
En primer lugar, a nadie le gusta la fiestecita, pero es muy mal visto decir que no. Hay que ver donde nos juntamos, que el presupuesto no se dispare y que nadie se desubique. Y en una de esa se tiene la chiva perfecta para no ir...
El determinar el cuando y el donde es un debate que requiere largas y tediosas negociaciones , finalmente, termina siendo el encuentro de menos del 70% de los convocantes.
De mas está decir que los que se caen mal se siguen cayendo mal despues del evento y, lo peor, es que en muchas ocasiones relaciones que eran tibias se terminan de deteriorar.
El primer conflicto: ¿Con cónyuge o sin cónyuges?. Los solteros quieren ir solitos, pera poder hacerse los lindos y no mostrar a la polola. Los casados están divididos entre aquellos que aprovechan de sacar a la vieja y los que tienen pánico de que se entere de la subida de sueldo o del bono que ya se gastó.
El tipo que en una actitud irreflexiva tuvo la idea de prestar la casa, empieza a pensar en el despelote que se le producirá: Que hará con los chiquillos ¿los obliga a saludar como chicos educados o prefiere que se manden a cambiar a donde quieran?. ¿Lo hacemos todo en la terraza o tendré que acomodar el living- comedor?. El lavado de platos posterior seguramente será fuente de conflictos conyugales. Suponiendo que la quebrazón de platos esté dentro de rangos normales.
Poner de acuerdo a todos en el menu es otra batalla. El asado es cómodo porque lo hacemos entre varios en la terraza ¿pero que hacemos con las ensaladas?. El vino debe ser lo suficientemente tomable para que el Gerente no haga arcadas y lo suficiente barato para que la mayoría no ponga el grito en el cielo con la cuota.
Que cresta hacemos con Correa?. Este pelotudo se toma dos tragos y se cree galán. Seco que tratará de hacerlo los puntos a la Ximenita. Y la otra que tiene encendido electrónico....
De que conversamos?. Pelar al Jefe es imposible porque estará presente. Además que Manriquez seguro que hará el papel de Espinita a la perfección. También habrá que poner cuidado con las tallas porque en una de esas a alguien se le cae el cassette y alguna cónyuge se entera de lo que no debe saber.
A que hora lo hacemos?. Entre llegar de la oficina y pegarnos una amononada, dificil antes de las 20 horas. Pero la mitad de los partícipes viene del otro lado de Santiago. Por suerte el jefe se rajó y dejó que los que viven mas lejos se fueran un poco antes.
Finalmente el evento se hace
Puede sintetizarse en una larga preparación, una breve, tensa e inutil reunión y otra semana de pelambres surtidos.
Tal vez por ahi va el parecido
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