3 de noviembre de 2007

Objeción de conciencia

En la vieja educación que tuvimos aquellos que ya pasamos los cincuenta nos enseñaron que la ley era para cumplirla. La ley podia ser mala, pero mientras estuviese vigente había que cumplirla.

Pero en este Chilito, que cada dia esta mas creativo, ahora existe una alternativa fantástica: si se dicta una ley que a usted no le gusta, por la razón que sea, invoque objeción de conciencia. Su espiritu se revela a cumplirla y valores profundos de su ser se encuentran violentados por la ley.

En esa linea, he decidido sumarme a esos insignes parlamentarios UDI y DC que desean legislar sobre la objeción de conciencia agregando algunos puntos que me parecen tremendamente relevantes.

Primero, a contar de esta fecha no pago ni un solo impuesto mas. El impuesto es un descarado robo que me hace el Estado, apropiándose en forma injusta y prepotente del esfuerzo de mi trabajo. Mi espiritu libertario se violenta ante tanto abuso y no contribuiré con un peso a esta burda expropiación. Mas aun, creo ver en esta acción del Estado resabios de los mas tiránicos reinados del pasado.

Segundo, a contar de esta fecha me niego categoricamente a cumplir horarios en mi lugar de trabajo. No puede ser justo que deba sacrificar horas que podría compartir en forma amorosa con mi familia, simplemente porque los criterios de producción lo aconsejan. La familia es lo primero y asi deberán entenderlo los empleadores.

Tercero, a contar de esta fecha no concurriré a ningun acto electoral que se programe en el territorio nacional. El derecho a elegir incluye la posibilidad de no elegir y , por ende, no aceptaré que el voto sea obligatorio o que algun burócrata estatal decida que debo estar de vocal de mesa todo el santo dia. Si usted quiere ir a votar, adelante, pero no me hinche a mi.

Cuarto, a contar de esta fecha no pago mas permisos de circulación , contribuciones de bienes raíces, peajes o cualquier otro tributo que inhiba mi libre tránsito por mi país. El territorio es tan mio como de los demás, por lo que no veo ninguna razón para pagar.

Quinto, en el mismo tenor del párrafo anterior, a contar de esta fecha no aceptaré que Carabineros me detenga en medio del camino simplemente porque decidi ir a una velocidad distinta a la que algun pajarraco determinó. El auto es mio, el camino tambien (al menos en parte) y, por ende, no veo por qué mi libertad se vea condicionada a algo tan burdo como la velocidad máxima a la que puedo conducir.

Sexto, a contar de esta fecha, los dias de calor concurriré a trabajar en pelotas. De partida, mi cuerpo cuenta con el equipamiento estándar que viene de fábrica sin que se le haya incorporado ningun aditamento que lo haga particularmente novedoso y, segundo, siendo todas las presas obra de Dios no hay razón para discriminar entre ellas.

Puchas, entre mas lo pienso, mas me gusta esto de la objeción de conciencia

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