19 de abril de 2008

Porfiadas realidades

Como si hubiese querido darle la razón al Vicepresidente de la República, la cruda realidad se encargó esta semana de darnos 3 ejemplos respecto a la tremenda incapacidad de gestión que tiene el aparato público.

Voy a partir por Doña Yasna.

Doña Yasna es una joven de provincias con un desempeño escolar mediocre, que lo reafirma con una PAA igual de mediocre. Entra a estudiar Pedagogía en Educación Física en la Universidad Playa Ancha con un desempeño en el montón. Sin embargo al año está en la Federación de Estudiantes. Termina su carrera en los 5 años programados y no se le conocen post grados ni estudios complementarios de administración. Tampoco se conocen sus actividades laborales recien egresada. Sin embargo a los 3 años de egresada ya es Jefe Regional del Servicio Nacional de la Mujer (Ojo, no es una funcionaria tratando de hacer carrera desde los pedaños mas bajos de la organización). De alli a Gobernadora de Huasco, luego a Intendente y finalmente Ministra. Todo en un poco mas de 10 años.

Entonces uno se pregunta que hacía descollante a esta joven pedagoga. Ni siquiera se trataba de un mocoso brillante de Ingenieria Civil, Ingenieria Comercial o Contador Auditor. Entonces está claro que su único mérito era su militancia política y adicionalmente contar con el padrino adecuado en el momento adecuado.

No se como lo irá a hacer doña Mónica Jimenez, pero es obvio que tiene al menos un curriculum que exhibir.

Creo que hoy el único Ministro que debe cumplir condiciones para serlo es el Ministro de Hacienda. Es al único que se le exige curriculum, experiencia, post grados. En los otros Ministerios se puede sentar cualquiera.

Como es posible que alguien me refute diciendo que la principal característica de un Ministro es su capacidad política y que los aspectos técnicos son materia de sus subordinados, vamos entonces a los 2 ejemplos siguientes.

Hace aproximadamente 4 años atras alguien tomó la decisión "política" de que Curepto necesitaba un hospital. Parece una buena decisión. Pero no solo parece, el hospital se construye con un costo de varios miles de dólares.

Sin embargo nadie es el "Jefe del Proyecto", nadie tiene una Gantt en la mano para ir controlando lo atrasado y lo que está al dia. Entonces el dia que el hospital está terminado, aun los equipamientos estan muy atras y del personal aun no se sabe nada.

Hasta ahi ya ibamos mal.

Pero entonces la terminamos de completar cuando algun avispado consideró que era bueno que la Presidenta fuese a inaugurar el hospital. ¿es tanta la desesperación porque la Presidenta aparezca haciendo algo, que nadie dice que el hospital no está listo?. La "avanzada presidencial" ¿no fue a pegarle una miradita al hospital?.

Demos otro paso, y aceptemos que estando atrasado era bueno que la Presidenta inauguraba. Entonces ¿a nadie se le ocurrió que si no se "metía la pata al acelerador" la Jefa iba a quedar haciendo el loco?.

O sea, un Transantiago en chiquitito.

El tercer episodio es el nacimiento de la guagua en el baño del hospital San José.

Hasta para quienes no tenemos ninguna aproximación al area médica nos resulta evidente que aqui hubo un burdo error de diagnóstico: ¿Como ninguno de los "profesionales de la salud" se dió cuenta que la señora estaba lista para la foto?. En un gesto que aplaudo , el señor Subsecretario de Salud se molesta y declara que "no ve compromiso" en el trabajo de estos profesionales, ya que los indices de ese hospital son mas malos que otros peor dotados.

Y que ocurre?

Los mismos ineptos que diagnosticaron mal, se van a paro ofendidos en su honor. Y otro montón de personas que requieren de los servicios médicos deben seguir durante horas en las salas de espera.

Pero la cosa no para alli. El subsecretario debe salir a pedir disculpas.

Voy a llevar esta misma historia al sector privado.

Si en una clinica privada nace una guagua en un baño por error de diagnóstico, se va el equipo médico completo sin que nadie se precupe en forma especial de su honor. Si el representante de los dueños (y eso es el Subsecretario en el caso de los hospitales públicos) manifiesta su molestia , nadie osa abrir la boca y todos entienden que están con tarjeta amarilla. Un paro es francamente impensable.

Ojala alguien infle a don Edmundo y espero que lo hagan luego...

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