Creo que nada resume mejor la semana que el slogan utilizado por los camioneros. El problema es que no se las miran solamente a los camioneros sino que a todos los conductores de este país.
Mas allá de las manidas afirmaciones sobre el equilibrio fiscal , el impuesto adicional sobre los combustibles es la mas grosera forma de expropación que hemos visto los chilenos desde la época de la Unidad Popular.
Partamos por el principio.
El impuesto nació para entregar al Estado recurso para modernizar una red de carreteras que, a esas alturas del partido, eran un claro freno al desarrollo. Por ende, en cierta forma quienes lo pagabamos por otro lado nos beneficiariamos teniendo mejores caminos.
Entonces vino el primer fraude.
En vez de destinar esos recursos a mejorar las carreteras, Papa Fisco se los echó al bolsillo y decidió licitar las carreteras a los privados. Estos entonces hicieron las carreteras a cambio del cobro de un peaje a todos quienes pasaran por estas nuevas rutas.
En resumen , pagamos cuando le echamos bencina al auto y luego cuando estamos en la carretera.
Si ello ya era malo, por no decir francamente vergonzoso, el tema es que el impuesto le pega a un producto que ha estado en un alza permanente y que, en el corto plazo, nada nos hace suponer que bajará. Los europeos gritan como enfermos por el precio que están pagando por los combustibles y eso que no pagan ni la mitad del impuesto que pagamos nosotros...
En tercer lugar, un impuesto debe tener alguna relación con el precio del producto antes de impuestos. Que la mitad de la cuenta del servicentro se lo eche el Fisco es un robo en toda tierra. Por impuestos mas discretos Robin Hood salio de los bosques de Sherwood.
En cuarto lugar, hay que tener realismo político. Si el producto sube antes de impuestos cerca de un 50% en pocos meses, es el momento de preguntarse si no es hora de revisar el tema. Mas aun cuando al Sr. Ministro se lo dicen desde todos los angulos del país.
En quinto lugar - y dentro del realismo político - hay que analizar los precios de la tozudez. No va a ser sorpresa para nadie lo que significa en un país de las características del nuestro un paro del transporte. Hoy, tras una semana de tironeos, sabemos que la tozudez del ministro costó el doble de lo que en definitiva soltó y que, lo peor, lo pudo haber hecho sin conflicto. Tampoco voy a caer en la simplificación de que este era un problema entre técnicos y políticos, ya que son muchos los técnicos que dieron argumentos para derogar el impuesto.
En sexto lugar - y a mi juicio el mas grave - es que el Estado está con abundancia de recursos. Si esta decisión nos llevara a severos deficit fiscales tal vez habría que pensarlo, pero nunca el Estado había tenido tantos recursos como ahora. Entonces llegamos a la conclusión que nuestro Ministro de Hacienda obtuvo todos sus títulos administrando pobreza, pero no hizo ningun curso para administrar prosperidad.
Pero mientras esto pasaba, la Presidenta marchaba con el General Gordon....
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