28 de febrero de 2010

Frente al espejo

Obviamente hoy no habrá ni una pizca de humor. La tragedia que han vivido millones de compatriotas, con pérdida de seres queridos, con pérdida del escaso patrimonio que se ha juntado en años de esfuerzo y trabajo y, lo peor, con esa espantosa sensación de no saber como se enfrentará el nuevo amanecer, no es materia que uno pueda festinar con soltura de cuerpo.

Pero mas allá de lo que la televisión nos ha mostrado con insistencia, y la legitima reacción de espanto ante la tragedia, queda la sensación de que la mirada despiadada frente al espejo, nos llena de contradicciones.

Por un lado vemos enormes gestos de solidaridad y sacrificio, por no decir derechamente de heroismo, y por otra una turba que con la hipócrita excusa de "la necesidad" saquea un supermercado a la vista y paciencia del escaso, y ya suficientemente atareado, contingente de policias.

Por un lado vemos modestas viviendas de pueblo soportando estoicamente el terremoto y por otra modernos edificios desplomándose con sus pobladores, esta vez de clase media, atrapados en su interior.

Por un lado nos admiramos que puentes de la antiguedad de viaducto del Malleco sobrevivan indemnes a un buen número de terremotos, y por otro, puentes recien construídos caigan como estructuras de naipes.

El orgullo de nuestras carreteras se va al diablo cuando para el sur llegamos solo hasta el kilometro 40.

De que sirve el mas moderno Iphone si no logro hablar con el pariente que esta tan solo a unas cuadras de distancia?

Nuestro aeropuerto internacional queda en nada, mientras otros que apenas pasan de aerodromos siguen cumpliendo fiel y abnegadamente...

Tal vez Dios (para los creyentes), o la naturaleza, o sepa Moya quien, quiere darnos una lección de humildad. Es cierto que la estamos pasando mejor que Haiti, pero para el padre que perdió un hijo .o para el hijo que perdió el padre, que haya doscientos mil mas en igual situación es un consuelo pobre.

Desde la perspectiva del terremoto, me parece tan pobre el debate de si los próximos ministros son ABC1, o de colegios pirulos, si Piñera es mas o menos liberal, o si la oposición debe ser dura o constructiva.

Además de las problemas de educación, de eficiencia del estado, de calidad y cobertura de salud y tantos otros que salieron durante la campaña, hoy, una vez mas, como tantas veces en nuestra historia, los chilenos deberemos secar nuestras lágrimas, limpiar nuestros mocos, echarnos la tristeza y la frustración al hombro y trabajar para levantar un techo donde vivir, contar con la bendita agua, poder poner un pan en la mesa y, con suerte, prender la luz.

Ojalá nuestra clase politica vuelva, aunque sea un ratito, al suelo duro y de todos, porque los próximos años serán trabajados

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