22 de abril de 2007

Con un poco de sal de frutas

Esta semana fui severamente criticado por algunos amables lectores que consideraron que mi humor estaba siendo demasiado ácido. Gracias por la crítica, porque eso significa que me leen, pero que uno de ellos llegara a compararme con Moreira me pareció un poco fuerte.

En mi defensa debo decir que la acidez en el humor es igual que la acidez gástrica: viene porque algo te cayó pesado. Y la señora nos estaba dando algunos platos bastantes indigestos en los últimos meses.

Asi que me predispuse a ponerle algo de sal de frutas al comentario.

Tambien ayudó doña Michelle que estuvo bastante digna en su visita a Venezuela: Mira Chavito, una cosas es que nos queramos mucho y otra muy distinta es que te de pataleta con mi Senado. Chavito tambien hizo su teatro y hasta le sonrió a Foxley.

Para serles absolutamente franco, el incidente con Venezuela a mi me quedó como poncho porque parece que requiere un profundo conocimiento de los códigos diplomáticos para entenderlo cabalmente. Por un lado, parece lógico que nuestro Senado salga en defensa de un derecho fundamental como es el derecho a expresarse y a disentir con un gobierno ( ¡y que bien nos sonaba cuando lo hacían otros gobiernos en tiempos de Pinochet!), pero por otro , también suena lógico que a Chavito le baje el berrinche por algo que a él le suena como intromisión en su política interna (el mismo berrinche que le daba a Pinochet, si seguimos con la comparación). Tal vez nuestro Senado fue poco oportuno al salir con la declaración a días de la visita de la Presidenta. Se lo dejo como tarea a quienes saben mas sobre el tema.

Aprovechando la salida de la Presidenta levantamos la vista hacia el resto del mundo y la acidez vuelve con fuerza: 200 muertos a la semana en Irak, la mayoría de los cuales probablemente se están preguntando con estupor que los llevó a disfrutar de los jardines de Alá con tanta anticipación y luego el muchachito de Virginia.....

¿Era tan grande la discriminación y la humillación como para salir con dos armas automáticas y disparar mas de 70 tiros a personas cuya responsabilidad en sus males puede nivelarse con un par de buenos garabatos?. Tampoco su historia parece tan terrible: es acogido, se le concede la nacionalidad estadounidense y estudia en una Universidad, privilegio que varios yanquis con generaciones en el pais no tienen.

¿Que falla en la sociedad norteamericana que un mocoso de 22 años puede entrar a un supermercado y salir con dos armas de guerra y un nutrido stock de municiones, sin cumplir mas requisitos que tener licencia de conducir?

¿No les pareció a ustedes sentir casi un suspiro de alivio en los medios norteamericanos cuando el hechor fue identificado como "un coreano"?. Lógico , uno de los buenos muchachos nuestros no haría algo similar, olvidando que ya lo han hecho.

Pero no nos hagamos los tontos, ¿cual fue nuestra mirada cuando se detuvo al jovencito que le destrozó el auto (junto a otros similares) a la ministra Chevesich?. ¿No empezamos a buscar las explicaciones sociológicas?. ¿O convertidos en modernos Freud indagamos en su triste infancia?.
Si no es por la reacción de alguna prensa, el pajarito estaría muerto de risa en su casa.

No voy a negar que nuestra historia nos marca y somos , en definitiva, lo que nos hizo la vida, pero tampoco me resigno a que todo sea culpa de todos y por tanto de nadie. Hay pobres que jamas han robado y tampoco la harán en el futuro. Mas aun, hay muchas perlas en medio de la mierda. Por otro lado, hay ricos que teniéndolo todo son inadaptados. A los pobres le faltan los medios y a los ricos los entornos efectuosos. Entonces si de levantar teorias se trata, siempre encontraremos una que nos sirva.

Lo malo de estas teorías - y ahí uno se pone a luchar contra la acidez - es que se produce un empate entre víctima y victimario.

El único problema es que a las 32 familias que perdieron un ser querido porque al jovencito se le vino la noche, las explicaciones no le sirven.

No hay comentarios.: