5 de octubre de 2008

Ha llegado el ciiiircoooo!!!

Normalmente el circo llega en Septiembre, junto a las Fiestas Patrias. Pero este año se postergó un poco y llegó en Octubre, teniendo su función cumbre a fines de mes.

Como es propio de este tipo de espectáculos, ya la ciudad esta tapizada de lienzos, afiches , palomitas, gigantografías, etc, llamando al público a concurrir a tan magno evento.

Como tambien es propio del circo, existe la familia circense. Entonces, tendremos el debut del hijo del payaso, la hermana del acróbata, la esposa del malabarista. Gran cosa, porque ello nos asegura la mantención del espectáculo para las próximas generaciones.

Pero no todo es tradición, tambien hay innovación en los actores.

Asi, el payaso ahora pretende hacer un acto en que se presenta como alguien serio y con contenido. No se si el público que lo ha visto con el rostro pintado durante cuatro años entenderá el nuevo mensaje.

Otro, que durante cuatro años hizo actos de magia con el presupuesto municipal, ahora quiere ser malabarista y con un extraordinario juego de manos pretende mostrarnos que aun hay cinco bolitas en juego, cuando todo el público ya vió la que está escondida en el bolsillo trasero del pantalón.

Otros, mas audaces, se suben al trapecio y proponen novedosos e innovadores proyectos, olvidando que esas mismas ideas las propusieron hace cuatro años atrás, sin que pasara nada. Bueno, para eso está la red de protección, y si algo falla tendrá que irse a otro circo a hacer otra función.

Lo que no logro entender es por que el circo ahora trata de no ser un circo. Nadie quiere reconocer que es de la familia circense, y menos aun, de donde proviene su interes en participar en la función. Falta asi un poquito para que nos digan que tambien son del público. A lo mas una leve mención a un payaso antiguo o al dueño del circo de mas allá.

Al que si le tengo miedo es al señor Corales. Este caballero ha agarrado la costumbre de hiperventilarse y disparar caca para donde está vuelto. Ello podría ensuciar el espectaculo (obvio) y polarizar al público en sus aplausos.

Lo triste es que al fin del show - ajeno a lo que diga el respetable - todos los artistas saldrán felices de haber dado un buen espectáculo y convencidos que lo hicieron fantástico.

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